El creepy GOTY de vuestra vida: Inscryption

Tenía pensado dar matarile a toda esta pantomima de Halloween con la entrada que le dediqué al Vampiritriquis pero, de una forma totalmente inesperada, me he cruzado con un videojuego que ha hecho que los huevos me llegasen a tocar el suelo. Por su temática, y porque estamos ante un título de tal calibre que se convertirá en un digno contendiente de los Save Game? GOTY de este 2022, pienso que era necesario que Inscryption coronase este mes del terror protagonizando una entrada que haré pública el mismo día de la noche de los muertos (O sea hoy mentecatos, el día de Halloween). Así que si queréis ser personas de bien y ahorraros alguna ETS guarreando esta noche con vampiresas y vampiros ligeros de ropa, os ofrezco un plan alternativo y escalofriante para que os quedéis en casa esta noche pasándolo de putísima madre: Inscryption.

Los que me conocéis sabréis que, salvando alguna honrosa excepción como podría ser Darkest Dungeon, no soy una persona a la que le entusiasmen demasiado los videojuegos indie. No me juzguéis por ello, pues reconozco que es una actitud un tanto mentecata, por no decir gilipollas, pero antes me meto por el ojete un doble A cochambroso que uno de esos indies aclamados hasta por vuestra vecina del quinto. No sé, se trata de un concepto de videojuego al que si bien le reconozco las bondades, no termina de atraerme. No obstante, de vez en cuando aparece una de esas rara avis que, sin pretenderlo, me deja el ojete haciendo aguas y del calibre de la boca del metro de la estación de Atocha, e Inscryption es el claro ejemplo de ello. Un par de capturas de pantalla y un solo tuit del compañero de La Memory Rosa, a quien le estaré eternamente agradecido, fueron suficientes para pensar que esta mierda me iba a flipar de sobremanera. Y no, no me equivocaba…

Tremendo juegardo se viene.

Antes de entrar en el meollo del juego, y como punto de partida, me gustaría advertir que Inscryption es un juego muy peculiar y muy raro, pero raro de cojones, más raro que un encuentro sexual en vuestras vidas. Por este motivo pienso que es un juego en el que la sorpresa lo es todo, un juego que hay que jugar lo más vírgenes que podáis. Por este motivo, y aunque en esta entrada me voy a centrar en hablar de aspectos jugables y no voy a desvelar ninguna sensibilidad argumental, si os interesa el juego os recomendaría que ni siquiera leyeseis esta entrada (Creo que debo ser el único creador de contenido que se ha pegado un tiro al pie diciendo esto), sino que fueseis a vuestra tienda virtual de confianza y os gastaseis lo veinte pavos que cuesta el juego para homenajearos esta noche con la viciada de vuestras vidas. Después de ello, con el juego resuelto y con un desorbitado sentimiento de agradecimiento a vuestro párroco y amigo Arald, os encomiendo a volver a pasar por aquí para agradecerme tan tremebundo consejo y para hacerme, como muestra de vuestro agradecimiento, una donación integral de vuestros bienes y servicios. Dicho esto, y sin más dilatación, pasemos a hablar de Inscryption.

Inscryption es jodidamente perturbador.

Inscryption es un videojuego que definiría en una sola palabra como bizarro o perturbador (Dos palabras, bitches). Inscryption combina, bajo una apariencia un tanto pixelada y bajo una ambientación de misterio, mal rollo y terror, distintos géneros entre los que encontraríamos los juegos de cartas, que serían la base del juego, el roguelite, los puzzles y la aventura gráfica. Una de las cosas que más me han gustado del juego es el cómo ha sabido transmitir esa sensación de que algo no va bien con el juego, sensación que muchas veces se intenta emular en el cine de terror sin demasiado éxito. Manteniendo las distancias me ha recordado a la película de Creep (Blumhouse, 2014), filme en el que es una constante esa sensación malrollera, esa atmósfera negativa, que comentaba. Hasta incluso diría que jugar a Inscryption lo que busca es recrear la sensación, ya no de jugar a, sino de estar siendo participe de una leyenda urbana. Y es que el inicio del juego ya es bastante peculiar cuando nos vemos obligados a pulsar en el menú de inicio la opción «Continuar» en vez de la opción de «Nuevo Juego», que aparece desactivada. Nada más empezar, con una visión en primera persona, apareceremos sentados en una mesa de madera en una habitación oscura en la que un personaje bastante bizarro desplegará un tablero y nos invitará a jugar a un juego de cartas en el que el precio a pagar si perdemos será nuestra propia vida. Ese toque oscuro y bizarro no solo empapará el contexto en el que se desarrolla el juego, el cual podremos abandonar a voluntad para explorar la estancia en la que se está desarrollando la partida, una especie de cabaña decrépita en la que podremos resolver varios puzzles que nos ayudarán a desvelar tanto los motivos de nuestro extraño anfitrión como a reforzar nuestro mazo de cartas con nuevos cartones que añadir al mismo. Va a existir una clara interrelación entre exploración y juego de cartas y viceversa. Por poner un ejemplo, en este punto del juego existe una daga que podremos utilizar en mitad de una partida de cartas y que hará que el personaje se saque un ojo y lo añada al contador de daños del rival, pudiendo ser una baza para ganar una partida en la que nos encontremos frente a las cuerdas. Pero esto no acaba ahí pues Leshy, nuestro anfitrión, nos mostrará una caja llena de ojos para que podamos sustituir nuestro recién mutilado globo ocular, solo que dichos ojos tendrán un encantamiento que nos ayudará a ver una serie de pistas dentro de la cabaña que no se podían ver con nuestros ojos convencionales. Para que os hagáis una idea de lo bizarro que es el juego…

En la cabaña de Leshy podremos resolver varios puzzles que nos recompensaran con cartas y con detalles sobre el argumento.

Aunque bueno, la parte de la cabaña, mi favorita, es solo el principio. A medida que avancemos, el juego se irá interrumpiendo para mostrarnos vídeos de un YouTuber (Algunos de ellos muy malrolleros) que se dedica a los juegos de cartas y que va a tener mucho que ver con el argumento del juego, e iremos pasando por distintas fases o escenarios que, manteniendo este aura de mal rollo, nos ofrecerán nuevos entornos y desafíos jugables que, si bien siguen manteniendo el juego de cartas como base, poco o nada tienen que ver con el juego de tablero roguelite de la cabaña (Por ejemplo el segundo acto, podemos llamarlo así, parece un juego RPG de NES, tal cual, o por ejemplo el tercer acto parece un juego de tablero pero con elementos de exploración). Por tanto, como podréis ver, el juego es también muy variopinto a nivel jugable. El juego de cartas de base es el mismo, pero el modo de construir las barajas y de afrontarlo cambia mucho según el acto en el que nos encontremos. Es por ese motivo por el que creo que merece la pena pararse a comentar las características jugables, desde el punto de vista de las cartas, de cada uno de estos actos. Aunque bueno, mejor empezar a hablar de las mecánicas básicas del juego de cartas.

El juego de cartas de Inscryption, dentro de los TCG (Trading Card Game) a los que he jugado, me parece muy exigente. No es que el juego sea muy complejo, todo lo contrario pues hasta diría que es mecánicamente bastante sencillo, lo que ocurre es que es un juego bastante cruel en el sentido de que si la cagas no te perdona ni una, siendo prácticamente imposible reponerse tras un mal inicio, en especial si utilizas el mazo de Bestias, que es el que habrá que usar por narices en el primer acto. Además, el jugador cuenta con un handicap importante y es que, mientras que nuestras cartas tienen un coste para poder ser utilizadas y nuestros robos se limitan a una carta por turno, las cartas del rival no tienen coste y, al menos en enfrentamientos con jefes, tampoco límite de robo. En contraposición, y para compensar esto, podremos ver con un turno de antelación la jugada que va a realizar nuestro rival. Además, vamos a tener la opción, para facilitar un poco las cosas, de poder emplear en algunos actos una serie de objetos que nos van a ayudar a darle la vuelta a la tortilla si nos vemos entre la espada y la pared.

La baraja de Bestias cuenta con cartas muy poderosas, pero tiene la desventaja de que es algo lenta.

Independientemente del tipo de baraja que usemos, nuestro objetivo será conseguir ganar una diferencia de seis puntos, si no recuerdo mal, de daño al rival. El daño que hacen las cartas de Inscryption se añade a una balanza en la que tendremos que conseguir una ventaja de seis puntos respecto al rival. Como sé que me explico como el culo y peor que un libro del revés os pongo un ejemplo gráfico: si el rival no nos ha hecho daño, con hacerle 6 puntos de daño ganaremos, pero si el rival nos ha hecho 2 puntos de daño, necesitaremos hacerle 8 puntos de daño, si nos ha hecho 3, necesitaremos hacerle 9, y así sucesivamente (Supongo que de esta manera me entenderéis hasta los que os creéis la mierda esa de que por la noche mientras dormimos se nos meten arañas en la boca y nos las tragamos. Arañas no sé, pero con rabos a más de uno seguro que le pasa). El juego se irá desarrollando mediante turnos, en los cuales podremos colocar cartas en un tablero con 4-5 casillas y que, finalizado el turno, atacarán todas de forma automática de tal manera que, si no existe ninguna carta delante de ellas el daño de la carta se añadirá a la balanza de daño del rival mientras que si existe una carta delante, el daño se restará de la salud de la carta del rival. Cada carta cuenta con un valor de ataque y uno de defensa, un coste de invocación (Sangre, huesos, energía… según la carta empleada) y, además, puede tener una habilidad de una lista un tanto interminable (Volar, bloquear voladores, regreso a la mano después de la muerte…).

Pasando a hablar de las cartas propiamente dichas, me voy a centrar bastante en el primer acto pues es el que más me ha gustado, siendo más breve cuando hable del resto. En el primer acto vamos a emplear una baraja principalmente orientada en el uso de la sangre, con algunas cartas que emplearán las mecánicas de los huesos. Esto supondrá la excusa perfecta para que este primer acto este plagado de diálogos que hablen de sacrificios, ofrendas de sangre, desmembramientos, aprovechamiento de los huesos de los cadáveres… ¡Hasta existirán una serie de cartas parlantes que nos suplicarán que no las matemos! Está baraja de sangre, aunque tiene las criaturas con las estadísticas más elevadas, tiene como contrapartida que es una baraja con un juego bastante lento, pues necesitaremos sacrificar nuestras propias cartas para poder ir utilizando las cartas más poderosas. Dicho sacrificio lo podemos hacer mediante criaturas convencionales o mediante unas cartas de ardilla que, si bien son infinitas y no tienen coste alguno para ser invocadas, cuentan como un robo de carta, de tal modo que al inicio de cada turno deberemos elegir si robamos una carta de nuestro mazo o si robamos una ardilla. Esto hace que el inicio del juego sea bastante duro, aunque relativamente pronto desbloqueemos cartas que consumen huesos para ser utilizadas, recurso que obtendremos cada vez que muera una carta de nuestra parte del tablero. En este primer acto no podremos retocar nuestra bajara y la tendremos que ir mejorando a través de adiciones o mejoras directas que iremos recibiendo a medida que avancemos por determinadas casillas del tablero (Por lo general, entre combate y combate, hay unas tres o cuatro casillas orientadas a mejorar el mazo, siendo decisión del jugador escoger aquella ruta cuyas casillas le sean más convenientes), siendo necesario hacer un uso concienzudo de las mismas si queremos ir ganando las partidas. Entre estas casillas de mejora, entre muchas otras, destacaría una que permite sacrificar una carta para dotar a otra carta de su habilidad, otra que permite construir una especie de ídolos de madera que dotarán de una habilidad a todas las criaturas de una misma raza (Algo que para mí ha resultado crucial para superar este primer nivel, ya que dentro de las razas que te pueden tocar están las ardillas, lo que da lugar a una serie de sinergias muy interesantes) y, para acabar, otra casilla que permite combinar dos cartas iguales para dar lugar a una carta resultante con las estadísticas duplicadas. Existen muchas más tipos de casillas de este palo, pero no me puedo pasar la entrada comentándolas.

Las distintas casillas del tablero, que no sean enfrentamientos, nos aportarán ventajas que permitirán reforzar nuestra baraja.

El objetivo final de este primer acto será avanzar entre trifulcas por el tablero hasta derrotar a tres jefes finales, que siempre aparecen en el mismo orden, cada uno de los cuales tiene una serie de mecánicas específicas (Al igual que el resto de jefes de os otros actos) que nos llevarán a estrujarnos la cabeza para desarrollar una estrategia efectiva contra los mismos. Por ejemplo el primer jefe, el prospector, convertirá a todas nuestras cartas del tablero en pepitas de oro cuando le quitemos su primera vida, lo que nos obligará a reservarnos y a no poner de entrada toda la carne en el asador para no quedarnos sin recursos de cara a la segunda fase del enfrentamiento. Por tanto, los jefes van a suponer una vuelta de tuerca más sobre el handicap que caracteriza al juego de cartas (Por no mencionar que en los enfrentamiento contra jefes tendremos una única vida, en vez de dos como en los enfrentamientos convencionales). La parte roguelite se hace patente cuando somos derrotados y el enjuto de Leshy decide sacrificarnos, no sin antes inmortalizarnos en una «carta de muerte» que podremos confeccionar en cierta medida nosotros y que nos podrán dar en partidas subsiguientes ya que, tras dicho sacrificio, tendremos que volver a empezar pudiendo reservar únicamente unas pocas cartas del mazo.

Y ahora comentaré por encima el resto de actos porque si no esto se va a quedar más largo que la tula del calvo de Brazzers. Superado el primer acto llegaría el segundo (Obviedad), el que comentaba que era una especie de RPG. En este acto existe la peculiaridad de que podremos elegir una bajara inicial entre cuatro (Bestias, que era el del primer acto, Huesos, Robots y Hechiceros) y a partir de ahí y de la apertura de sobres que iremos consiguiendo, al más puro TCG clásico, habrá que confeccionarse una baraja para ir superando una serie de desafíos. En este caso elegí la baraja de Huesos que me pareció bastante potente, aunque este acto esta diseñado para que probemos distintas barajas y a combinarlas pues hay algunas que languidecen bastante en según que enfrentamientos. Y por último, antes del epílogo, tendríamos el tercer acto en el que, de un modo similar al primero, estaremos en una especie de bunker que podremos explorar a la par que nos desplazaremos por un tablero, en el que sí que podremos desplazarnos nosotros, a diferencia del primer acto donde el desplazamiento era automático. En este tercer acto tendremos que utilizar una baraja base de robots que iremos mejorando de una forma similar a la del primer acto, solo que con varios añadidos jugables y combinando mecánicas de todas las barajas del juego.

Como podéis comprobar, el segundo acto no tiene nada que ver en apariencia con el primero.

Y tampoco me quiero extender mucho más porque como comentaba se trata de un videojuego que hay que jugar y probar. Yo sinceramente no me lo esperaba y me ha roto el culo pero bien roto, a base de bien. Reconozco que se me ha hecho cortísimo, pero es que era encender la consola y no enterarme de que estaban pasando las horas. Ha habido días que me acostaba a las dos de la madrugada pasada jugando porque estaba completamente enajenado con el juego y esto es algo bastante inaudito en mi persona, porque suelo ser un agonías que se pasa el rato mirando al reloj porque madrugo a la mañana siguiente. Pero bueno, todo café invertido por Inscryption merece la pena pues me ha parecido la polla con sendos cojones. Una vez has completado el juego tienes la opción de continuar en un modo que se llama Mod de Kaycee y que básicamente consiste en el primer acto solo que con varios cambios jugables y añadiendo handicaps al jugador para poder ir progresando y subiendo rangos. Lo probé un poco, pero no descarto echarle partiditas así de vez en cuando a este modo (Aprovechando la ventaja de que el juego lo tengo en digital). Y poco más gentuza, si queréis planazo creepy videojueguil de puta madre para este Halloween no lo dudéis: MediEvil, o en su defecto Inscryption.

Pasemos a la tan esperada entrega de galardones:

Y a la tremebunda y terroríficamente necesaria pregunta… ¿Merece la pena soltar la gallina para pillarse el Inscryption?

2 comentarios sobre “El creepy GOTY de vuestra vida: Inscryption

  1. La verdad es que no había leido nada del juego, porque se decía que había que ir virgen a la experiencia, pero oye tu entradita me ha servido como mecha a que me entren ganas ni que sea de darle una ojeada, cuando las ganas y el dinero acompañen porque tiene buena pinta, pero por si acaso mejor no ahondar demasiado para no entrar en spoilers…

    Un saludo y un choque de tulas 😀

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    1. ¡Gracias por pasarte a comentar hamijo Spi, heraldo de la tula y guardián del corazón de las cartas! Haces bien de no informarte del juego si pretendes jugarlo porque ya te digo, la virginidad y la sorpresa son muy claves para disfrutar de Inscryption en condiciones. El juego, aunque no seas mucho de TCG, entra muy suave pues mezcla varias mecánicas que lo alejan del TCG más clásico, aunque reconozco que estratégicamente sí que tiene su punto de dureza y de dificultad.

      Insisto, no rebusques más del juego y cuando te apetezca una experiencia del palo lo juegas y ya después indagas lo que quieras XD ¡Un saludo y un choque de Tulas! 🙂

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