El placer de terminar un videojuego… O no…

A colación de mi reciente traspié con Lost Sphear he decidido traer a este santa casa uno de esos debates que de vez en cuando terminan alterando el fuero interno de aquellos que somos aficionados a los videojuegos porque, en un claro alegato al metecatismo, somos lo suficientemente zopencos como para llenarnos la cabeza de pajaritos en vez de simplemente encender la consola y dedicarnos a soltar el grumo sin tener en consideración aquello que «va más allá» de lo mostrado en pantalla. Hay que asumirlo, es un defecto de fábrica que tenemos aquellos a los que nos gusta verbalizar nuestra afición sobre los videojuegos: nos calentamos demasiado la cabeza. Pero bueno, de la reflexión nace el progreso y aunque este blog no lo promocione ni mi madre, que bien podría compartir alguna de mis entradas en sus redes entre tanta notificación del FarmVille de Facebook, tengo por seguro que los arqueólogos digitales del futuro verán en nuestro trabajo como blogueros la simiente de las corrientes filosóficas videojueguiles que regirán a las generaciones venideras.

Tras tremebunda diarrea cognitiva, propia de alguien que se acaba de meter entre pecho y espalda un «Pikachu» o un «Donkey Kong» que se ha encontrado en el suelo de un antro de mala muerte, llega el momento de entrar en materia. Como comentaba anteriormente, la teta del debate sobre terminar o no los videojuegos ya está más que exprimida, no es de extrañar pues que ilustres librepensadores del medio hayán tratado a el tema reflexionando sobre qué significa terminar un videojuego, bien tomando como punto de partida las polémicas declaraciones de unos ANAListos de videojuegos «profesionales» o bien tomando como enfoque al marketing de videojuegos y a las tendencias de consumo actuales de los jugadores. No obstante, en esta santa casa nos vamos a desmarcar de estos enfoques, pues no considero oportuno reiterar en lo que otrora hicieron mis compañeros blogueros. Un servidor os había prometido «placer», así que de eso mismo hablaremos: de placer, de sentimentalismos y de miserias personales, todo ello bajo el manto de la perspectiva más «personal» del debate porque… ¿Merece la pena seguir maltrechando a tu extenuada sardina una calurosa tarde de agosto, ahogado por el calor y exánime de motivación, por unos instantes de placer fugaz? ¿O es mejor dejar tales menesteres por una actividad más atractiva y refrescante para el momento como sería ver un capítulo de Yo soy Bea?

En mi cada vez más larga carrera como aficionado a los videojuegos he pasado por todo tipo de fases en lo que a tipo de consumo de videojuegos de refiere y en consecuencia al tipo de «final» que les daba a tales videojuegos. Desde la década de los noventa, en la que jugaba y rejugaba completando una y otra vez los mismos videojuegos (Pues no había otra cosa a la que jugar), hasta finales de la década pasada e inicios de la presente en la que, en un claro alarde de idiocia, me dedicaba a finalizar todo juego que pasase por mis manos, «obligándome» incluso a terminar títulos que aborrecía como el infame Xenoblade Chronicles o el soporifero Shadow of the Colossus… Enmarcando ambas fases un periodo intermedio en el que consumía videojuegos como si de pipas se tratase y en el que terminaba pocos o ningún videojuego. Como podéis ver tengo bastante experiencia pelándome los pulgares con los joystick y ha sido el ver en perspectiva este recorrido el que me ha llevado a una postura que, aunque no está exenta de revisión, considero idónea en mi realidad actual: «Ni tanto, ni tan poco, Antonio Sánchez«.

Xenoblade, uno de esos truños que obliteran tu cavidad rectal y que cuestan de expulsar.

Cuando como aficionados nos sumergimos en el mar de la esfera social del videojuego, arrastrados al lodazal que constituye esa mal llamada «comunidad gamer«, me da la sensación, y como me pasa a mí pues le pasa a todo el mundo también, de que perdemos un poco el oremus respecto a lo qué significa jugar a videojuegos que, en última instancia para un aficioando al videojuego, es el entretenimiento. Después hay muchas formas de entretenerse jugando a videojuegos, ahí ya no entro, pues hay gente que se entretiene simplemente jugando, otros haciendo retos absurdos, otros escribiendo en blogs condenados al olvido, otros buscando los aspecto ludonarrativos del Tetris, otros sacudiéndose la nutria mientras observan las curvas poligoANALes de Lara Croft o de Tifa… De todo hay en la viña del Señor Nobuo Uematsu pero, independiente del entretenimiento esperado, la búsqueda del reconocimiento social hace que se diluya parte de esa intimidad, de ese placer subjetivo, que busca en el videojuego únicamente el mero entretenimiento. Para que me entendáis, no es lo mismo machacársela por puro vicio que machacársela porque quieres demostrarle a los colegas que eres capaz de rellenar un vaso con tus fluidos ominosos.

Con esto tampoco quiero decir que haya que ser un antisocial de mierda o que no esté bien compartir con terceros la afición de los videojuegos, pues no son pocas las virtudes de dicha socialización, lo que digo es que hay que poner ambas partes en la balanza y ponderar hasta que punto nos merece la pena exponer al escrutinio de las masas algo tan personal como lo son nuestras aficiones y nuestras preferencias de ocio y de disfrute. En mi caso, tras un periodo reciente de mentalidad protonazi en el que «debía» terminar todo título que pasase por mis manos costase lo que costase porque «era lo que los aficionados a los videojuegos hacían», porque «los videojuegos verdaderamente se disfrutan únicamente si los terminas», porque «no se puede opinar de un videojuego si no lo has terminado» y porque «era lo correcto», decidí hacer borrón y cuenta nueva y buscar un enfoque más personal, más orientado al entretenimiento y al disfrute propios.

No hay que perder el norte ni olvidar que el fin de los videojuegos es el entretenimiento y no el ir tachando nombres de una lista, como sería el caso de los dos jugadores de la foto, que después de comerse los huevos y el nardo se lo están pasando teta echándose un Crash Team Racing.

Con este nuevo enfoque, si bien podría seguir contando con los dedos de las manos los videojuegos que se han caído por el camino, no he perdido los anillos en dejar a medias un título que no terminaba de convencerme, que me aburría o que, simplemente, había dejado de interesarme en pos de otro videojuego o de otro género de videojuegos (Como el recién mencionado Lost Sphear). Se terminaron las series de Netflix «que se ponen interesantes a partir del capítulo 7» así como los videojuegos cuyas primeras impresiones, tras unas pocas sesiones de juego, no me dejen un buen sabor de boca (Va a estar complicado esto de encontrar títulos POTY para este año…). Con esto tampoco quiero decir que mis costumbres de juego se parezcan a una de esas fiestas de dudosa moralidad celebradas a las tantas de la mañana en ese edificio situado a la entrada de tu pueblo que está iluminado con el rótulo de «Club». Lo cierto es que sigo apostando firmemente por el «placer» y la «autorealización» que produce el finalizar un videojuego o cualquier otra obra audiovisual y dudo mucho que aumente mucho el número de videojuegos que deje a medias, pero también es verdad que voy a tener en más consideración el «placer» que aporta el camino y voy a valorar de una forma más acorde a mis gustos si merece o no la pena recorrer dicho camino. Se acabó el vivir el dejar a medias un videojuego como un «dropeo» o un fracaso, como algo negativo, sino como la oportunidad de descubrir algo nuevo que sí sea de mi agrado. Y paro ya que de tanta ñoñería me ha salido urticaria en un huevo.

Hechas las presentaciones, las reflexiones y las felaciones… ¿Qué pensaís vosotros al respecto? ¿Soléis terminar todos los juegos que empezáis aunque no os terminen de convencer? ¿O preferís dejar de lado aquellos títulos que no son del todo de vuestro agrado para empezar con otros más afines a vuestras necesidades del momento? ¿Pensáis que abandonar un juego es algo negativo? ¿O más bien algo positivo pues es la oportunidad de invertir dicho tiempo en algo que os resulte más satisfactorio? Os leo pequeños feligreses.

2 comentarios sobre “El placer de terminar un videojuego… O no…

  1. Me encanta la frase de: «Algunos se entretienen escribiendo en blogs condenados al olvido» O mejor dicho cualquier bloguero medio de los últimos años, que aún le de fuerte a la escribación xDDD

    Por lo demás, creo que es algo que depende de cada uno y la relación que quiera establecer con el videojuego, porque si bien hay juegos que requieren superarse de determinada manera, al final del día depende de nosotros ver cómo lo enfocamos. Cuando escribí el articulo que linkeas (Un besito por el spam bueno) Consideraba que estaba en nuestra mano decidir cuando y como afrontábamos determinadas obras, a día de hoy aunque sigo pensando de manera similar, bien es cierto que considero que para poder disfrutar bien determinados videojuegos hay que someterse de verdad a lo que piden. Por ejemplo pasa con los Shumps, que aunque pueden pasarse con Save States o créditos infinitos, premian más el ser constante y dominarlos, pese a su naturaleza arcade, disfrutándose de verdad cuando los superas, como otros sienten por ejemplo jugando a los Souls. Y es algo que ciertos títulos te dan y otros no.

    Pero bueno al final del día lo que importa es cada uno y su disfrute, por lo que lo prioritario es jugar experiencias que de verdad te aporten algo, de verdad te entretengan y se te hagan llevaderas primero de jugar, segundo de terminar y tercero si eres de esos viciados, de explotar. Por lo que si un juego no te llama, siempre puedes dejarlo, que ya con el tiempo y otra vista le darás el tiento que se merece o bien, será otro a través de comprártelo quien lo disfrute.

    Me callo ya Arald, porque mucho texto he dejado aquí, un besito, un choque de tulas y a ver cuando le doy a este juego 😀

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Bienhallado seas por estos lares amigo Spi! Creo que resumes muy bien en tu último párrafo cúal debería ser la finalidad de jugar a videojuegos. Por lo demás coincido también contigo, a la postre aquí lo importante es disfrutar y cada uno al final tiene su manera de hacerlo y en consecuencia pues éste se verá atraído por unos géneros de videojuegos u otros. Experiencias arcade tendrán un enfoque más centrado en el desafío y la repetición y experiencias más narrativas un enfoque más centrado en disfrutar de la historia. Al final es cuestión de gustos y de jugar a lo que cada uno más le apetezca, sin necesidad de tirar el tiempo obligándose a algo que no comulga con uno mismo.

      Un saludo y gracias de nuevo por pasarte por aquí Spi. Besitos de golosina y un vigoroso choque de tulas 🙂

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s