¿Qué cojones ha pasado con Yu-Gi-Oh!?

Hoy voy a hablar de un juego que me retrotrae a mi más dulce y anhelada hinfansia (De una forma mucho más amorosa que Kingdom Hearts desde luego). Voy a hablar de ¡Yu-Gi-OOOOOOOOOiiiiOOOOOOiiiiOOOOOH!, mi primer TCG (Traiding Card Game para los obtusos) cuyo juego en físico, así como los múltiples videojuegos desarrollados al respecto, fueron muy definitorios en mis primeros pasos dentro del mundo del videojuego. Si bien es cierto que los videojuegos de Yugi nacieron del anime y del juego de cartas físico, la magnitud de los mismos es tal que han adelantado por la derecha a sus predecesores y son hoy en día el medio donde más se disfruta de este juego de cartas, que en la práctica se podría decir que es actualmente en su mayoría digital. Prueba de ello son la ingente cantidad de videojuegos sobre la franquicia que se han desarrollado y el éxito que tienen hoy en día las plataformas de juego virtual. Pero para entender de qué va esta entrada y toda la movida mejor os sitúo en contexto…

¡Yu-Gi-OOOOOOOOOiiiiOTremendaTulaSeGastaElBlackzillaOOOOOiiiiOOOOOH!

Toda esta movida con Yugi empezó cuando era un chaval de escroto imberbe que por casualidades de la vida se topó con el anime viendo los típicos programas para críos de las mañanas de Antena 3 (O el canal que fuese en el que lo emitieran que no lo recuerdo). Si bien los personajes de la serie eran algo enjutos y amorfos, gracias su buena dosis de flipadas con el «corazón de las cartas», las criaturas reventonas que invocaban y el «bienvenidos al DUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUELO», pronto me convertí en un asiduo del anime. Pese a que en el primer capítulo a Yugi le timaban esas temibles cartas de Exodia, mi interés en el anime no decayó en absoluto por lo que pronto empecé a buscar videojuegos al respecto en mi página de roms de cabecera. Por «suerte» me topé de primeras con el juego de The Eternal Duelist Soul de Game Boy Advance. Hablo de «suerte» porque entre toda la sarta de juegos chusteros y de mierda que salieron sobre Yugi en aquella época este precisamente era un simulador cuasiperfecto de las reglas originales del juego de cartas, que distaban un abismo de las «reglas» (si se les puede llamar así) del anime así como de otros de sus videojuegos coetáneos (Videojuegos como el Forbidden Memories de PlayStation 1 molaban, pero eran muy merdellones en lo que a ser fieles a las reglas del juego se refiere).

Pese a tratarse de un juego sencillo en apariencia, The Eternal Duelist Soul era el perfecto simulador del juego de cartas oficial de Yugi.

The Eternal Duelist Soul fue el trampolín que nos llevo a unos colegas y a mí a aprender a jugar a Yugi y de paso a aprender buenas raciones de inglés. De dicho videojuego nos surgió la idea de jugar entre nosotros en formato físico, por lo que pintamos unos cartones bastante cutres con los que empezamos a construir mazos y a batirnos en DUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUDUELO. El siguiente paso natural fue adquirir cartones «originales» del MercaChina, que eran más falsos que un billete de cinco duros pero que daban el pego, y de ahí ya pasamos a las cartas oficiales (Menudo sacadineros…). La fiebre por Yugi nos duró años, años que recuerdo con felisidad ideando mazos imbatibles y echando buenas pachangas con los amigos. Pero ya sabéis que el formato físico está condenado y la digitalización se impone, por lo que ante la imposibilidad económica de la adolescencia y las exigencias monetarias de un TCG como este, terminamos pasándonos al formato «online». Esto fue gracias a una plataforma de navegador que te permitía diseñar barajas con todas las cartas disponibles y jugar en una suerte de simulador de partidas muy «manual» y bastante arcaico, pero resultón a fin de cuentas. Estos fueron nuestros últimos tiempos en Yugi, tiempos en los que empezaron a surgir ciertas mecánicas como la «Sincronía» que nos parecían una auténtica mierda pues desde nuestro punto de vista rompían el «juego tradicional». Estas nuevas mecánicas permitían desde los primeros turnos poblar la mesa de criaturas poderosísimas que previamente a esta implementación hubiese sido imposible reunir en tan pocos turnos. El desagrado por parte de la comunidad hacia estas mecánicas era tal que en la plataforma en la que jugábamos muchísima gente creaba salas «No Syncro» en las que se apostaba por un estilo de juego más clásico. Pese a la oposición de parte de la comunidad, estas mecánicas tan rompedoras y desbalanceadas fueron en aumento, dejándo claro cual era el camino a seguir por Konami para el juego de cartas (Ya sabéis, en vez de reciclarse y mantener el juego balanceado, mejor sacar cartas cada vez más poderosas porque las flipladas y la victoria fácil es lo que vende. Solo hay que comparar las cartas de las primeras expansiones del juego con las actuales…) . Esto nos llevó a mis colegas y a mí al hastio y a olvidar el juego hasta hoy en día, más de diez años después…

Con lo divertido que era sumergirse en la colección de cartas hasta encontrar aquella que te hacía «click» porque te permitía perfeccionar tu mazo…

En definitiva, toda esta movida os la contaba porque hace un par de semanas un amigo mío me dijo que Yugi volvía a estar «moda» y que muchos streamers e influencers de mierda (Lo siento, de no mierda también, pero es hablar de streamers e influencers y la coletilla me sale sola) estaban dándole a base de bien al Yu-Gi-Oh DuelLinks. «De puta madre», pensé, «si el juego vuelve a estar de moda igual merece la pena volver a… ¿Pero qué puta mierda es esta». Sí, qué puta mierda es esta. Decenas de miles de espectadores para ver como se finiquita una partida en un solo turno porque lo que se lleva ahora son mazos capaces de aniquilar al rival en el primer turno, sin siquiera darle oportunidad de reaccionar. Y yo me pregunto… ¿Qué gracia tiene esto? ¿Dónde queda la «artesanía» a la hora de crear un mazo competitivo con un sello personal? ¿Y las horas invertidas buscando y probando estrategias ganadoras con mazos completamente originales? ¿Y la satisfacción de ganar tras haberse pegado la currada durante toda una partida? Porque vamos, ahora el juego parece que se base en descargar una lista de cartas de internet y ver a ver quién tiene más suerte para que de turno uno le salga la jugada ganadora. Hostia, es que hasta el streamer que vi no tenía ni puta idea de qué hacían las cartas que tenía porque era la primera vez que jugaba la baraja y aún así ganaba las partidas en uno o dos turnos… ¿En esta basura se ha convertido Yugi? Entiendo que el juego de cartas cuando yo lo dejé ya apuntaba malas maneras pero esto me parece aberrante…

Mierdatubers haciéndose eco de la moda actual: buscar finiquitar las partidas en un solo turno.

Tal vez es que soy un pollavieja que no comprende estas formas actuales de entretenimiento basadas en un consumo rápido y voraz, igual que no comprendía que juegos de cartas Pay To Win como Little Alchemist generasen cuantiosos beneficios. Lo que veo en Yugi no es más que el reflejo de lo que vemos hoy en día en la forma de consumo de la sociedad, algo que ineludiblemente se termina reflejando en el consumo de videojuegos y otros productos de ocio. La gente cada vez es más agonías y parece que lo único que importe es consumir, consumir y consumir sin pausa, una cosa detrás de otra y cuanto más rápido mejor, para ir tachando ítems de la lista de pendientes. Mejor fundir una partida en un turno, para aprovechar los cinco minutos del truño, que disfrutar de una partida de media hora de duración en la que la estrategia y la paciencia sean las protagonistas ¿Porque a fin de cuentas no es esto último lo que da chicha a un juego de tablero y estrategia como lo es un TCG?

Desde mi punto de vista, hoy en día Yugi ha perdido toda la esencia de lo que es, o más bien era, un TCG. En mí caso, cuando he jugado a algún TCG (Yugi, Magic, Hearthstone…) lo que más he disfrutado siempre ha sido la creación del mazo, buscando nuevas y rompedoras ideas que me llevasen a la victoria, y la estrategia que surge en el fragor de las partidas, en las cuales había que hacer una buena gestión de las cartas y buscar los momentos clave para arriesgar y acorralar al contrincante o a la inversa, había que calentarse la cabeza para salir airoso de un enfrentamiento en el que tenías todas las de perder. No digo que esta perspectiva sea la correcta ni la única, ni mucho menos, pero lo cierto es que esas son las bases sobre las que se construyeron la mayoría de TCG incluído Yugi. En el Yugi actual no veo nada de esto. Simplemente veo un juego en el que la suerte le ha comido todo el terreno a la estrategia y en el que lo más importante es jugar a la ruleta hasta que te toque la mano vencedora. Esto no es un TCG, lo que es es una puta mierda, y pienso que para jugar así es mejor abrir unas lootboxes o tirarle a la tragaperras porque total, es lo mismo (Konami y los pachinko…).

Hasta el Yugi más clásico supo predecir lo que estrá ocurriendo hoy en día…

Y poco más tengo que decir, simplemente me gustaría que esta entrada invitase a reflexionar sobre la corriente que impera hoy en día en lo que a consumo de ocio se refiere. No voy a decir que el pasado era mejor ni que esta forma actual de consumir y desechar una cosa detrás de otra no tenga también sus ventajas, pero es cuanto menos alarmante el ver como cualidades y valores como la paciencia y el esfuerzo se están perdiendo generación tras generación. Cada vez veo que se consume más «en cantidad» y menos «en calidad» y Yugi es un claro ejemplo de ello…

2 comentarios sobre “¿Qué cojones ha pasado con Yu-Gi-Oh!?

  1. La verdad es que yo jugué a uno de los juegos recientes de la franquicia y durante un tiempo lo disfrute. Al menos mientras aprendía las reglas, miraba cartas y hacia mazos, luego te metes al online y es sida, por lo que tu dices. También influyen que ahora hay menos cartas en el campo y los puntos de vida de los jugadores oscilan entre los 3000-4000 por lo que es fácil que dos cartas bien puestas te violeeten el culete… Y te lo digo, tras haber jugado algún que otro juego clásico de GBA y darme cuenta del salto, donde pasas de destruir en un turno, a tener que usar bien las cartas y las batallas son muchísimo más largas.

    Por suerte aún siguen existiendo todas las ROMS de GBA y DS que nos siguen trasportando al juego de antaño en sus diferentes ediciones clasicas, remozadas para todos los gustos. Por cierto algun día le dare la caña que se merece al Eternal Duelist Soul.

    Un besito, un choque de tulas y que empiece el DUDUDUDUDUDUDUELO.

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    1. ¡Gracias por comentar amigo Spi, novicio de la Santa Tula! Pues la verdad que me acabas de romper un poco con lo de tener menos cartas en el campo, un motivo más para no acercarme al Yugi actual XD Como bien dices por suerte quedan los juegos de GBA, NDS y también de PSP, que si no recuerdo mal ahí había alguno interesante. El problema es que no cuentan con algunas de las últimas cartas «clásicas» pero bueno, para echar el rato y hacer alguna partidita pues la verdad es que ni tan mal. Sobre el Eternal Duelist Soul es eso, un simulador de Yugi clásico, bastante añejo en lo que a recuento de cartas se refiere y sin demasiada variedad pero bueno, en su día era la polla con pedales.

      ¡Un saludo y gracias por comentar bienhallado Spi! ¡Un DUDUDUDUDUDUDELO de tulas!

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