Nioh: Cuerpo + Corazón = Pollón

Como párroco y líder supremo de la Santa Tula, término con el cual me acuñó mi colega Spiguelón, os doy la bienvenida a esta homilia en la que continuaremos con el consumo de la droga Souls, solo que en esta ocasión ya no se trata de una droga pura puesto que está cortada con polvos de talco para la irritación perineal. Abandono mi monogamia hacia From Software para hablar en esta ocasión de un «Soulslike» un poco de garrafón: Nioh. Tras mi última partida a Elden Ring me apetecía jugar a algo con ínfulas niponas samurayescas (No hentai que os veo venir malandrines). Valoré una tercera partida a Elden con la clase Samurai, pero temía dejar al nardo seco por ordeñarle demasiada leche, y descarté Sekiro porque, siendo sinceros, no me veo en el momento actual ni con los cojones ni con la paciencia para afrontar tremebunda orgía sangrienta. La opción alternativa y barata, si quería mantener la tula en funcionamiento y satisfacer mis ansias de niponada, era engañar a mi querido Miyazaki e irme con la amiga fea de la discoteca: Ni-Oh Yeah Fuck Me Baby. Hablemos pues de Eduardo el «Rubio» (Aunque realmente se llama William, pero no sé por qué yo desde un primer momento lo bauticé como Eduardo), piratón donde los haya, y de sus aventuras en Japón dejando culos como la bandera del país del sol naciente. Todo esto y mucho más en una entrada de Let’s Play! en la que me dedicaré a hablar de las vergüenzas del juego en un claro homenaje al resurgimiento de la presente sección en los inicios del «remake» del blog. Disculpen de antemano el humor racial de bar de carretera y casete de Arévalo pero es que la entrada daba mucho juego para ello. Nos vamos pues a Japón con el ritmo del mítico cantautor «El Pelos»: «¡Yo vengo de la isla, de la isla de Japón, de fumarme cuatro porros que mi novia me invitó!».

Cuerpo + Corazón = Pollón: No era un capricho fálico que el título de la entrada rezará tal que así y es que la primera miseria que os voy a relatar sobre el juego da sentido a tan beligerante enunciado. Cuerpo y Corazón hacen referencia a dos de los atributos que podremos mejorar en Nioh a medida que subamos de nivel: el primero para los puntos de vida y el segundo para el Ki, que vendría a ser la energía o estamina y que nada tiene que ver con la mariconada esa del Reiki para gente con mucho tiempo libre y la cabeza llena de mariposas. La razón de hablar de esto radica en que me parece un tanto extraña la forma en la que se ha diseñado el sistema de atributos del juego. Mientras que en la mayoría de Soulslike y RPG en general existen atributos ofensivos y defensivos, en Nioh se hace una mixtura raruna de los mismos. De tal modo que estos Cuerpo y Corazón no solo sirven para obtener dos estadísticas a priori defensivas y necesarias en todo personaje que se vaya a construir en un Soulslike, barra de vida y barra de energía, sino que además van a ser los atributos mediante las cuales escalan dos tipos de armas: lanzas y katanas, respectivamente ¿Y cuál es la movida? Pues el problema radica en que los atributos con los que escalan el resto de armas, por ejemplo las hachas y los espadones (Estos últimos son unas katanas gigantes que me parecen tan rarunas como el ver a un asiático con una tula de tramaño desproporcionado), no sirven prácticamente para absolutamente nada hablando de reforzar estadísticas más allá del ataque de dichas armas. Un ejemplo estaría por ejemplo en la Resistencia y en el escalado de las hachas. Este atributo lo que hace fundamentalmente es aumentar nuestra capacidad de carga y la cuestión es que dándole unos 10 puntos nos va a permitir equipar de forma eficiente prácticamente todas las armaduras pesadas del juego, por lo que a partir de ahí los puntos que le otorguemos irán fundamentalmente a aumentar el ataque de las hachas desaprovechando en gran medida el resto de estadísticas.

La incongruencia salta a la vista pues, por el mismo precio, si inviertes en Cuerpo vas a conseguir aumentar mucho la barra de vida a la par que vas a aumentar el ataque de las lanzas, además de que como comentaba es una estadística que vamos a tener que subir sí o sí para que no nos fundan de un solo golpe. La conclusión es que si vas a tope con Cuerpo vas a tener una barra de vida descomunal (Como la tula de un servidor y de sus lectores, para que luego digáis que no tengo detalles con vosotros) y un elevado poder de ataque con la lanza mientras que si inviertes en otros atributos solo vas a tener un elevado poder de ataque con el arma en cuestión que escale con dichos atributos. No veo por tanto la lógica ni el interés en invertir puntos en otros atributos más allá del fetiche de utilizar alguna de las otras armas… Siendo mi primera partida, he ido a Cuerpo + Corazón utilizando como arma principal una lanza prominente cual tura envarada y una katana como arma secundaria y lo cierto es que el personaje me ha parecido que estaba bastante «roto». La lanza con esta build me parece la polla mientras que al resto de armas pienso que, por los motivos mentados, no se les puede sacar el mismo partido al perder escalado al tener que invertir por necesidad puntos en Cuerpo y Corazón y no poderse centrar exclusivamente en aquel atributo que las refuerza.

Eduardo el Piratón, el que te deja el culo como la bandera de Japón: Tal como en su día vimos en el espléndido filme «El Último Samurai», en Nioh tenemos de nuevo la historia de un foráneo guapetón y garchador que llega a las tierras niponas para convertirse en cuatro ratos en el puto amo de la katana, dejando a la altura de Kingdom Hearts miles de años de tradición oriental, y para pasarse por la piedra a toda moza que se le cruce por delante como si de Bertín Osborne se tratase. No obstante, lo cierto es que a Eduardo no se le dan demasiado bien las mujeres pues es rechazado en varias ocasiones entre improperios de borracho y hasta le es arrebatado un beso porque, literal, la moza le dice que huele a mierda (Tal vez no se lavó los dientes tras su último beso negro…). La cuestión es que no sabemos por qué a tremendo sex symbol, con ínfulas de Geralt de Rivia, le dan más calabazas que a vosotros cuando tirabáis cañas en el colegio (Y bueno, también en el instuto, la universidad, la vida laboral, el hogar del jubilado…). Y poco más os puedo contar del protagonista de la aventura más allá de que es un pirata inglés que tuvo que tener un pasado en el lejano oriente o algo porque se le da mejor la katana que a todos los japoneses que aparecen el juego. Digo «tuvo que tener» porque sinceramente de la historia no me he enterado una mierda entre que el género del juego no invita a meterse en el papel, vengo bastante oligofrénico de tanto argumento críptico de From Sofware y me he perdido más de una cinemática por culpa de los críos ¡Ah! Y no se nos olvide que el malvado de la película es un sucedáneo del calvo de Brazzers con los ojos rojos tras haberse metido una buena ristra de petardos entre pecho y espalda (O tras pillarse tremenda tula con la cremallera, que también podría ser).

Como diría el compañero Iván de SPB: Es que Eduardo te folla y te preña con la mirada.

Yokai-Watch con esteroides para que se te ponga el deltoides como un… como un… ¡Pollón! (Respetenme la no-rima asonante): Podría hablar de lo cojonudos que me han parecido los jefes tanto por su diseño como por sus mecánicas, pero aquí habíamos venido a hablar de las vergüenzas así que hablemos de los enemigos comunos. Los masilla de Nioh los podríamos dividir en dos grupos. En primer lugar tendríamos a los humanos, los cuales recuerdan a los figurantes de Humor Amarillo o simplemente a los chinos de tu barrio, a los que Eduardo será capaz de pasar por la espada sin demasiada dificultad. Si bien hay algunas versiones un poco más poderosas de estos masillas, como los ninjas de Kárate a Muerte en Torremolinos o unos samuráis que parecen sacados de una película mala de Serie B, estos no suponen tampoco una mayor amenaza. No ocurre lo mismo cuando hablamos de los «dimonis», o mejor dicho en lengua nipona, de los Yokai. Más que criaturas adorables como las del juego ese para críos que se puso de moda con Nintendo DS y que era un sucedáneo de Pokemon (Hail Pokemon! ¡Larga vida a Bulbasaur y a Weedle!), los Yokai de Nioh son unas criaturas tremebundas y ávidas de sangre. Estos temibles monstruos se asemejan, para que os hagáis una idea, a los portentosos atletas que frecuentan el Forma Sport de vuestro barrio y con los que tanto os gusta fantasear, de portentosos pectorales y con una piernecillas con las que se podría hacer punto de cruz (Por no mencionar el nardo, pues recuerdo un profesor de educación física del instituto que nos advertía de que si nos poníamos hasta el culo de esteroides se nos pondría la churra como el bigote de Rodolfo Langostino). En cualquier caso los Yokai, a diferencia de los humanos, sí que son bastante intimidatorios y cabrones en combate. Además, cuando les coges ya el punto a estos Yokai, empiezan a salir unas subespecies de los mimos con nunchakus y con el arma esa de mierda que es una cadena con una cuchilla de la cual no sé el nombre (Ya sabéis que cuando escribo aquí siempre traigo los deberes hechos), que son ágiles como ardillas y que te revientan porque cuesta mucho seguirles el ritmo. También hay Yokai merdellones como los que se asemejan a zombies y los que parecen esperma licuado, pero de esos paso de hablar porque no aportan demasiado.

El texto era una hipérbole para meterme con los moñecos de gimnasio porque en realidad el diseño de los Yokai me parece cojonudo.

El gachapón también te deja el culo como la bandera de Japón: Salta a la vista que con Nioh tuvieron malas ideas, pero por suerte las implementaron mal. Pues aquí de nuevo os hablo de otra idea nefasta que, al igual que pasaba con la movida de los atributos, pues tampoco termina afectando a un jugador de a pie como lo es un servidor. No sé muy bien por qué pero en Nioh hasta por tirarse un pedo te dan armas y armaduras: ¿Qué vas a comprar una barra de pan? Pues una katana de regalo. ¿Qué vas a pagar el impuesto sobre vehículos de tracción mecánica? Pues un yelmo de regalo. ¿Qué vas a la barranquilla a pillar perico? Pues una lanza de regalo. ¿Qué te has sacudido la nutria con vehemencia y a mano cambiada viendo el PornoTube? Pues censurado y al paredón por machirulo falocentrista que hace uso de su miembro viril mientras consume pornografía hecha por y para hombres de pecho peludo. Tras tremendo Plot Twist creo que ha quedado clara la idea de que Eduardo es un chatarrero y que durante la aventura van a pasar por nuestras manos cientos, sino miles, de piezas de equipo. Donde le veo la mala baba a todo esto es en el concepto de gachapón que traen dichas piezas de equipo pues todas ellas tienen una rareza y unas habilidades que se generan de forma aleatoria al más puro estilo gacha de mierda. Por tanto, por ejemplo puedes tener dos piezas de la misma armadura pero una de ellas ser una bazofia, por poseer habilidades merdellonas, y otra ser el Taparrabos de Cristo por tener habilidades que te vengan como anillo al dedo. Dentro de esta aleatoriedad, es relativamente frecuente que te sangren los ojos al ver que te ha tocado una armadura cuasiperfecta, que lleva el potencial de tu guerrero al límite, pero que por desgracia entre sus habilidades se lea esa línea de mierda en la que pone «¡Datte-Bayo, hijo de puta! Ti sibi el Ninjitsi +1 porque eres un guerrero de lanza oronda y sé que esta habilidad no te va a servir ni una mierda y que sepas que jamás superé que Naruto y Sasuke no se dieran el lote (Aunque con la «tetas» de la profesora de la Sakura cualquiera se fijaba en el nardo del emo malote del Sasuke)». Pero note preocupes porque Nioh ofrece una solución merdellona para este problema…

Gachaponismo en forma de interminables listas de piezas de equipo con habilidades asignadas de forma aleatoria… Datte-Bayo hijos de puta…

Yo soy la usurera esa, la que te la pone tiesa: Nioh cuenta con una suerte, aunque debería decir más bien desgracia, de herrera a la cual le gusta más el dinero y el chanchullo que al presidente de Bankia. La herrera cuenta con un servicio de «reforjado» en el que por plata y algunos materiales puedes sustituir una de estas habilidades por otra aleatoria, lo que esta de puta madre porque te permite cambiar el «Ninjutsu +1» por un «Magia Pocoyo +1» (Sí, la magia en este juego se llama «Pocoyo» o algo así) o por cualquier otra mierda que sirve igual o menos que la que tenías originalmente. Y supongo que la herrera se habrá sacado el título en la privada o algo porque la jodida no atina ni una buena con el «reforjado». Pero los servicios de la herrera no acaban ahí (No, no hace pajas ni tampoco practica bondage martilleando escrotos en su yunque), otra opción interesante que ofrece sobre el papel es la de poder combiar piezas de equipo. Esto permite que una pieza de equipo como el Taparrabos de Cristo, por sus habilidades, que se haya quedado atrás en nivel pueda ser actualizada al nivel (y con ello mejorar sus estadísticas) del equipo que estemos recibiendo en fases más avanzadas del juego (Por ejemplo subir una pieza de equipo de nivel 30 a 100). Decía «sobre el papel» porque esta mierda, para piezas de equipo con un buen conjunto de habilidades, cuesta «cuatro duros de nada», que es lo mismo que decir que no lo podrás pagar ni embargando la casa, ni vendiendo un riñón ni convirtiendo al bueno de Eduardo en un chapero para Yokai (Bendita hinfansia cuando pensaba que un chapero era el que te echaba el mallado y te ponía el suelo en casa…). Al final, estos precios prohibitivos hicieron que sudara bastante del servicio y que me entregara al placer del azar y del loot. Y os digo todo esto sin querer meterme en el jardin del farmeo de materiales para forjar armas y armaduras desde cero… En cualquier caso, y por suerte, se trata de malas ideas que no llegan a cuajar ni a dejar impronta porque son totalmente innecesarias si lo que quieres es completar el juego sin más. A la postre, vas a tener unas cantidades tan ingentes de equipo que por lo general se van a colar piezas útiles y a un buen nivel. Eso sí, no dudo que haya que meterse en todo este berenjenal para completar las misiones secundarias más difíciles del juego…

Esta hija de puta se ha montado el chalet en la sierra gracias al dinero del mentecato de Eduardo.

Mueve, mueve tu sintura, me la pone, pone dura: Y a ritmo de tremendísimo reguetón engordatulas os voy a hablar de una mecánica bastante porculera que, aunque con el tiempo le terminas cogiendo el gustillo, es un dolor de huevos en líneas generales: la regeneración de Ki o el «meneito de cinturita», que es como la llamo yo (Aunque esto no deja de ser una imaginación e ideación mental disruptiva mía, porque el simil del movimiento del personaje a un «meneito de cinturita» es mínimo, pero como a mí me lo recuerda y este blog es mío y me lo follo cuando quiero…). Para los más amnésicos y ebrios, como comentaba a los inicios de esta entrada el Ki es en Nioh el equivalente a la barra de energía. En Japón mucho Teppanyaki y Anisaki y poco café del Hacendado y Monster porque la recuperación pasiva de dicho Ki es paupérrima (Eso o que Eduardo no se ha metido a entrenar nunca en la «Habitación del Tiempo» con Poppo, también conocido como Blackzilla, ni Dende, también conocido como «white petite teenager takes a monstrous and tremebundous black cock»). La cuestión es que para compensar esta lenta recuperación han introducido una mecánica que consiste en pulsar «R1» tras un ataque para generar un «Pulso de Ki» que va a permitir recuperar parte del Ki consumido y purificar unas zonas ponzoñosas que impiden la recuperación de dicho Ki y que suelen dejar por el suelo, cual cagarrutas, los Yokai. A la hora de la verdad, esto dificulta bastante los combates porque muchas veces el «Pulso de Ki» te pilla en mal momento y con los pantalones bajados, por lo que el enemigo no duda en aprovechar la situación para meterte el pulgar por el ano. El problema es que en la mayoría de ocasiones te vas a ver obligado a exponerte con ese «Pulso de Ki», bien para limpiar ponzoña o bien para recuperar energía, ya que de lo contrario es facilísimo quedarse sin Ki lo que provoca que el personaje haga una animación de descanso durante la cual te pueden, y te suelen, curtir a base de bien.

¡BIBA EL GUEIMPEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!

En el castillo de Takeshi Kitano, los monstruos no paran de profanar mi ano: Hablando de Japón, y con una entrada aderezada con unos chascarrillos que bien podría haber ideado el mítico Bertín Osborne, era imposible no hacer una alusión al putísimo mejor concurso que ha parido la televisión en el mundo: «Humor Amarillo». En Nioh, si hay algo que se repita con malicia son los escenarios ambientados en castillos. Son tantas las misiones que transcurren en un escenario que es un castillo feudal japonés o en el poblado de su alrededor que yo personalmente he acabado hasta las narices de tanto cartón piedra. Enrevesados como el «Laberinto del Chinotauro» y atestados de innumerables criaturas y peligros, al final este tipo de escenario se me hacia bastante bola. En Nioh la aventura se desarrolla a través de la resolución de misiones, las cuales las podremos seleccionar en un mapa de la región al que accederemos entre misión y misión. Ya en dicho mapa se me removía el estómago y se me inflamaba un hemorroide cuando veía que la siguiente misión que tenía que hacer se iba a desarrollar el en Castillo de Kubak con Ternera o en el Castillo de Familia Feliz.

De otra cosa no, pero de reciclado de escenarios hay un buen rato en Nioh.

La ogra paja que te hace, paja que te cobra: Reconozco que esto ha sido un añadido de última hora pero no podía despedir una entrada sobre un «Soulslike» sin hablar del jefe que más me ha percutido en el juego: Ogra (Paja que te hace, paja que te cobra, jajajajajajaja, vale ya paro). Uno de los jefes más merdellones del juego y de los más sencillos mecánicamente ha sido el que más ha disfrutado jugueteando con el trasero de Eduardo en mi partida. Un jefe tan sencillo que para derrotarlo básicamente lo único que tienes que hacer es esconderte entre sus faldas y atacarle desde dicha posición, porque ahí no te alcanzan sus arremetidas. Como si fuese el Dr Extraño, visualice mil veces la derrota de tremebundo monstruo pajero pero al final acababa mordiendo el polvo porque la liaba en alguna esquiva sencilla. Esto me ocurría normalmente cuando me hacía el ataque del Funko Pop, ataque que consistía en saltar sobre Eduardo para que la cabeza del mismo quedara incrustada en la cavidad rectal de la criatura. Este ataque, tremendamente fácil de esquivar apartándose hacia un lado, siempre me lo terminaba colando porque no reaccionaba a tiempo ni con precisión. En mi defensa diré que justo el día que tuve que enfrentarme a Ogra me encontraba bastante merdellón pues estaba incubando una gripe que me mantuvo fuera de juego los días subsiguientes (Eso y que soy más manco que un pollo asado).

¿Con esas uñicas quién le negaría un pajote a la Ogra? Eso sí, no seáis incautos y no dejéis que abra ella el condón.

Y así a bote pronto poco más puedo pellizcar del escroto de Nioh. En resumidas cuentas, y pese a sus claroscuros, Nioh es un videojuego que me ha gustado y me ha divertido bastante. Evidentemente el videojuego no es un campo de mierda tal y como lo he pintado en la entrada, Nioh también posee numerosas virtudes como el diseño de los jefes y de algunas mecánicas de juego. Pero bueno, aquí ya sabiáis que de virtudes iba a hablar más bien poco. Aunque sí que recomiendo que juguéis el juego, especialmente a aquellos a los que les gusten la temática samurai y los «Soulslike», yo por el momento no me voy a meter con Nioh 2 porque he terminado algo saturado de tanto castillo y de tanta mirada furtiva y seductora de Eduardo. Toca explorar nuevos horizontes o rejugar Elden Ring, en cualquier caso supongo que pronte tendréis noticias al respecto…

Y no, no se me olvidaba, pasemos a la tremebunda entrega de galardones:

Y a la eterna pregunta… Solo que esta vez con una prueba para ver si os gusta que sustituya al alien tradicional por un nuevo sello de aprobación (Dejen en la caja de comentarios sus impresiones y díganme si les ha gustado el cambio de «sello», que espero que sí ya que de lo contrario me estaréis incitando al suicidio). Bueno, no me enrollo más, la eterna pregunta… ¿Merece la pena ganarse unas pelillas prostituyéndose para los Yokai para así poder soltar la gallina y pillarse el Nioh?

4 comentarios sobre “Nioh: Cuerpo + Corazón = Pollón

  1. Estimado hamijo Arald,

    Que para hablar de Nioh, me hayas referenciado al Pelos, al calvo de Brazzers, y al GamePass; hace que, después de mí, seas mi bloguista favorito XD

    O sea, en serio, sigue sin quedarme claro como funciona Nioh, pero me he reído lo que no está en los escritos xD

    Sobre el juego, poco me llamaba, y creo que ahora aún menos, parece un Souls de Hacendado con mecánicas propias que no me terminan de convencer. Quizá si algún día me lo cruzo muy barato, decido darle una oportunidad, pero no creo que vaya a ser a corto plazo.

    En cuanto al sello del peluca, a mí me gusta, pero echo en falta al alien… creo que deberías de darle una vuelta al asunto y tratar de fusionarlos… ahí te lo dejo.

    Besis de fresi, juapo.

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    1. ¡Gracias por pasarte a comentar Susomon de las alas del Amor! 🙂 Me alegro de que te haya gustado la entrada, ya te digo que estaba especialmente sembrado cuando la escribí XD En cuanto al juego pues yo que sé, no es mal juego pero lo cierto es que después de jugar a los Souls típicos se queda un poco corto.

      En cuanto al sello creo que le he encontrado una utilidad y aparecerá como alternativa al Alien en aquellos videojuegos que «ni fu, ni fa», porque el Pelukas es un cabrón engañoso y porque hay juegos, como este caso, que no dejaría de recomendar pero que tampoco lo haría de una forma extensiva.

      Gracias de nuevo por pasarte a admirar mi tula Suso. Besitos con sabor a lacasitos.

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  2. Me cago en dios Arald, creo que sin duda alguna estamos ante una de tus mejores entradas, con referencias a todo, desde a Naruto, pasando por el Gamepass y el pelucas, sin duda alguna creo que no me he despollado más en mi vida, con ninguna otra.

    Ahora sí entrando en manteca, me mola el rollo, pero el sistema gacha de personalización y la mierda del pulso de Ki, me echan un poco para atrás, a ver que tal queda en gameplay cuando le de, pero tiene pinta floja. Aun así cómo tengo el juego ya comprado con el segundo, cuando las ganas acompañen le doy un tiento y te digo que tal.

    Espero con ansias tu segunda entrada de esta serie, con más referencias a la tula vengadora de Sasuke, un beso 😀

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    1. ¡Gracias por pasarte y dejar tu grumo en mi reino amigo Spi! Me alegro de que te hayas reído con la movida. A ver, la entrada estaba orientada a hacer daño porque el juego en líneas generales no es malo, aunque tampoco bueno XD Tengo entendido que en el segundo mejoraban la fórmula pero yo de momento lo dejaré para más adelante.

      Ya nos contarás que tal tus experiencias con Eduardo el Nardo (Aunque se llama William) cuando pruebes el juego. Un saludo y no te toquetees demasiado con el Saske-Kun.

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