Relatos obscenos sobre el Contenido Secundario de Elden Ring: Así ha cambiado mi concepción sobre los Videojuegos

Perdonad que últimamente me repita más que el chorizo y sea un poco monotemático, especialmente con aquellos que mantengo contacto fuera del blog, pero pocos videojuegos me han marcado más que Elden Ring. La nueva entrega de From Software me ha marcado hasta el punto de hacerme cambiar mi concepción de los videojuegos, algo que considero motivo de celebración. Además, entiendo que impulsado por esta tremenda paja que llevo ya dos meses disfrutando, desde que me he puesto a escribir sobre Dark Souls y From Software lo cierto es que estoy disfrutando muchísimo al traer contenido sobre los mismos. La sacada de nardo con Elden Ring ha sido tal que, en años, ha sido el primer videojuego con el que no he hecho la jugada de «usar y tirar». Cuando hace unos pocos años retomé mi afición por los videojuegos, lo hice inmerso en una especie de espiral furibundo en el que consumía un juego tras otro, sin mirar atrás y siempre pendiente de cuál iba a ser la siguiente presa a devorar. Esta forma de consumo centrada en la «cantidad» y en pasar de un juego a otro, alimentada y magnificada por las toneladas de información procedentes de las redes que frecuentaba y que me saturaban día tras día, he de confesar que me ha llevado a más de un quebradero de cabeza e incluso a plantearme si verdaderamente estaba disfrutando de los videojuegos tal y como lo hacía el Arald pretérito al que no le importaban los números ni tener que estar al día ya que que simplemente le importaba disfrutar.

Entonces con la llegada de Elden Ring confieso que me cambió la mentalidad. Ahora mismo ya no me importa que el juego dure decenas de horas, ya no tengo ningún videojuego en el horizonte y hasta me da igual que a lo que estoy jugando termine hoy, mañana o dentro de un mes. El jugar a Elden Ring me hizo replantear y cambiar mi forma de disfrutar a los videojuegos, hizo que me volviera a sentir como ese chaval al que todo «lo externo» le importaba una mierda y que podía pasarse semanas y semanas jugando y re-jugando a lo que le salía de los cojones sin preocuparse de tener que terminar a cagaprisas, o siquiera terminar, todo lo que empezaba, ya que de lo contrario no iba a poder poner el tuit de rigor, se le iba a escapar la moda actual o no iba a poder eliminar del backlog esas decenas de videojuegos «que todo aficionado a los videojuegos debería haber jugado». Sé que suena a ser gilipollas, y lo soy, pero lo excuso en que tengo una forma de ser bastante cuadricualda que me lleva a «profesionalizar» y a darle más importancia de la que tienen a ciertas tonterías que a la postre a nadie más le importan. Por tanto, todo este nuevo «enfoque», junto que en pocas palabras he mandado a tomar por culo a esa fuente de ansiedad y frustraciones que son Twitter y las redes, las cuales considero origen de muchos de los problemas que aquí expongo, ha hecho que me sienta «liberado» y de maravilla, pese a estar pasando por un momento bastante complicado en lo personal. Soy el nuevo hippie videojueguil liándome canutos con los discos de los juegos y teniendo viajes lisérgicos al aspirar el humo resultante de quemar los componentes de los cartuchos de Switch.

Dentro de esta renovada, aunque con reminiscencias de mi infancia, forma de disfrutar de los videojuegos, Elden Ring ha sido una constante que ha derribado los cimientos de una serie de constructos conductuales que había ido creando los últimos años. Aunque he estado jugando también a Demon’s Souls, Dark Souls II, Dark Souls III y Nioh, de vez en cuando he dejado a medias, e incluso he llegado a sustituir, una sesión de juego con estos títulos para hacer cosas en Elden Ring, bien cosas que había pasado por alto durante mi primer acercamiento o bien para simplemente pasar un buen rato trasteando y explorando. A fecha de escritura de esta entrada estoy totalmente inmerso en una segunda vuelta a Elden Ring, explorando y re-explorando todo otra vez, mientras echo alguna hora suelta a Nioh, algo que hubiese sido totalmente impensable hace dos o tres meses. Y más sorprendente es aún que, una vez terminé esta partida, no me importaría empezar una tercera vuelta probando otra clase diferente de personaje (La droga es mala).

Taloviu Elden Ring (L)

Siento haberos soltado la chapa, pero esta mierda era algo que quería compartir. Y nada, después de esta introspección filosopija y ludonarrativa que a punto ha estado de adquirir el cariz de entrada independiente, toca retomar el curso que debería haber seguido la entrada pero que siquiera he llegado a presentar (Como os estoy jodiendo la mente con este texto, ¿eh?). Voy a hablar pues del contenido secundario de Elden Ring, de mis impresiones al respecto y de sobre si merece la pena o no invertir tiempo en jugarlo (Aunque la respuesta parezca evidente, ya sabéis que soy una persona que el contenido secundario no suele tocarlo ni con un palo…). En concreto voy a hablar de zonas y de jefes, por lo que si no habéis jugado y consideráis esto un SPOILER pues ya sabéis, me podéis comer los huevos con pan. Aunque siendo estrictos si se juega a capullo descubierto gran parte del contenido considerado «principal» de Elden Ring se puede obviar, que nadie me sea enjuto porque únicamente voy a mentar aquello que no nos va a acercar al final del juego, por decirlo de alguna manera. Organizaré el resto de la entrada mencionando estas zonas/jefes en el orden en el que los fui descubriendo y relatando mis miserias mientras las exploraba. Sed atrevidos y acompañadme en esta aventura, con final feliz incluido por supuesto:

Kebab Siofra

Con un nombre similar al de un reconocido bareto de kebabs de Levante, el río Siofra fue la primera zona opcional en la que me aventuré. Yendo más perdido que el espermatozoide que os engendró, mientras exploraba Necrolimbo terminé metiéndome en un ascensor que me llevó a este río subterráneo de ensueño y un poco random en concepto, pues pese a estar en un subterráneo tiene un cielo nocturno estrellado la mar de bonito (Supongo que esta mierda tendrá su explicación, pero sinceramente no me he preocupado ni me preocuparé por buscarla). Esta zona recuerdo empezarla con un acojone tremendo, pues venía de ser terriblemente sodomizado por Margit, el primer jefe «oficial» del juego, y tenía miedo de que mi maltrecho culo no estuviese preparado para una zona que, a priori, parecía bastante amenazante. Nada más lejos de la realidad. A la postre la zona de Siofra, a la que se puede acceder prácticamente al inicio del juego, tiene un nivel bastante bajo y es un buen lugar para conseguir experiencia y recolectar algunos objetos interesantes (Como las cenizas de invocación que me llevaron de la mano durante los compases iniciales del juego). Los enemigos de la zona son básicamente una especie de faunos fantasmales que te ensartan con flechas gigantes y te despedazan a hachazos. Aquí fue donde derroté a mí primer jefe, el Espíritu Ancestral, muy chulo en diseño pero bastante merdellón en lo que a desafio se refiere, pero que aún así me hizo sentir por primera vez hombre en Elden Ring. Después de llegar a creer que Elden Ring no «estaba hecho para mí» y de sentirme frágil porque el anteriormente mencionado Margit no paraba de frotarme los huevos por la cara, fue una inyección de moral y un «desbloqueo» poder al jefe de la zona. En Siofra se esconde también otro jefe, una especie de guerrero lagarto gigante pero un tanto enjuto, mucho más merdellón si cabe, pero que no descubri de su existencia hasta mi segunda vuelta por el juego.

Al Espíritu Ancestral no solo lo recordaré por ser el primer jefe que derroté en Elden Ring, sino también porque su diseño me parece una pasada.

Montedrago, lecho de Fernando Sánchez Dragó

Pasamos a la siguiente zona opcional en la que me aventuré, aunque esta precisamente oculta no está, pues es un cacho de tierra que queda a simple vista al norte de Caelid. Montedrago es una zona curiosa puesto que, aunque parece que la evolución natural del juego la sitúe después de Caelid, si llegas por primera vez en este punto del juego lo que va a pasar es que el primer bicharraco que te sale te va a dar tal hostia que te va a borrar hasta del registro civil. Subrayo lo de curiosa puesto que aunque se trate de una zona de nivel bastante más alto que el de Caelid y posteriores, si se quiere ir a Altus, la zona de después de Caelid siguiendo el «curso natural de la historia» (Si existe uno), habría que visitarla para conseguir el medallón que da acceso a la mencionada Altus. No obstante, en Elden Ring lo preestablecido no gusta y siempre hay opciones y caminos alternativos, por lo que se puede acceder a Altus por un camino secundario oculto en las montañas de Liurnia que no exige al jugador pasar por Montedrago. Volviendo a lo que nos concierne, yo llegué a Montedrago inocente de mí después de derrotar a Radahn en Caelid y me hicieron un bukkake que aún no he olvidado a día de hoy. Tanto respeto me daba esta zona que siquiera la llegué a explorar en profundidad hasta esta segunda vuelta que le estoy dando al juego…

¡SÁNCHEZ DRAGOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOÓ!

Nokron, la ciudad a la que todo el mundo llega sin utilizar una guía

Tras la muerte de Radahn, un meteorito cae en Necrolimbo y abre una nueva sección del río Siofra que consiste en una ciudad gótica de ensueño que en nuestra primera visita a la zona solo podíamos contemplar como algo alejado en las alturas. Aquí yo llegué gracias a una guía que recogía los pasos de la «misión de Ranni». Esto fue prácticamente lo único que consulté en una guía antes de derrotar al jefe final del juego. De no haber usado una guía no sé si hubiese descubierto esta zona ya que no sé a quién cojones se le ocurre volver una zona que ya creías completa y explorada, en la cual el caballo ya se había dejado los huevos de tanto patearla. Pero bueno, nada raro dentro del cripticismo de las misiones secundarias de los juegos de From Software (Tironcete de oreja a aquellos payasetes que van sacando pecho diciendo que han descubierto sin guía hasta el último pelo del culo del caballo, algo que tiene menos credibilidad que los orgasmos de sus parejas). En cuanto a la zona de per se, sí que me pareció que tenía un diseño muy chulo, aunque los enemigos que son unos mímicos son muy cabrones y el enemigo que es una bola de metal gigante que te arrolla es una ida de olla.

El día que diseñaron lo del cielo estrellado dentro de un subterráneo en From Software fumaron del mismo canuto que cuando diseñaron Dark Souls 2.

Río Anisel y Nutella, Ciudad Eterna

Siguiendo la misión de Ranni se llega a otra zona subterránea que guarda muchas similitudes con Siofra pero que se encuentra en la otra puta punta del mapa. Al igual que Siofra, Anisel cuenta con una zona de bajo nivel, que yo pasé completamente por alto en un principio, y una zona de mayor nivel que fue la primera de las dos que visité. Aunque la parte del río Anisel propiamente dicha son unas cavernas llenas de hormigas gigantes que dan un mal rollo de la hostia pese a ser bastante flojeras en combate, concepto que se aleja bastante de lo visto en Siofra, cuando llegas a Nokstella el diseño del escenario recuerda mucho a Nokron, con los edificios góticos sombríos y las putas bolas de metal gigantes (Son tan similares que suelo confundirlas). Esta zona la verdad es que sí que la recuerdo bastante más jodida e intrincada que su homóloga de Siofra, aunque tampoco llegó a suponerme un dolor de huevos ni mucho menos.

El Lago de la Putefracción y el Trauma de Miyazaki

Todos sabemos que Hidetaka Miyazaki es un hijo de puta, pues de lo contrario no habría diseñado en primer lugar esa droga para sadomasoquista llamada Demon’s Souls, pero la prueba que justifica dicha afirmación la encontramos en esta zona. Lo hizo con Demon’s Souls, lo hizo con los tres Dark Souls y juraría que también lo hizo con Sekiro y Bloodborne: incluir en los juego suna zona de veneno de mierda que da putísima agonía y que todo el mundo odia. Siguiendo la tradición, esta zona no podía faltar en Elden Ring. Lo que yo digo, un trauma que en su día tendría el Miyazaki al pisar una mierda o al caerse en una fosa séptica y que a día de hoy sufrimos todos sus seguidores. Como su nombre indica estamos en una zona que es básicamente una charca de mierda infecta que al pisarla te mete el estado de «Putrefacción Roja», porque como el veneno «clásico» no era ya de por si porculero había que meter un veneno mucho más asqueroso, que quitara mucha más vida y que fuese mucho más difícil de curar (Son más escasos y difíciles de crear los objetos que curan esta afección que los que curan el veneno tradicional). La cuestión es que para superar esta zona hay que arremangarse y ponerse de mierda hasta el ombligo para llegar a una serie de interruptores que hay enmedio de la charcha pútrida y que hacen que se eleven plataformas de piedra que permiten pasear con seguridad sobre la podredumbre. Lo gracioso es que yo de esto me enteré en mi segunda vuelta… Habéis leído bien, mi segunda vuelta. Así que sí señor, en mi primera vuelta me unté el pecho de mantequilla y me crucé a nado toda la puta charcha, sin saber que podía activar puentes de piedra que me iban a faciltiar el paso. La cuestión es que tirando de objetos curativos y con el culo más apretado y apurado que cuando no te da tiempo a llegar al baño enmedio de un apretón, conseguí cruzar el lago yendo «a lo comando». Ya en mi segunda vuelta, con conocimiento de que podía utilzar las plataformas de piedra, la cosa fue mucho más cómoda y agradable. Y bueno, todo este percal de mierda termina con un jefe bastante hijo de puta y más feo que los pelos del culo, Astel, pero bastante «divertido» desde el punto de vista jugable.

El diseño de Astel, con alopecia androgénica y melena, es un claro homenaje a Santiago Segura.

Por si no era suficiente con la puta putrefacción… Aún me quedaba el laberinto de cloacas de Leyndell

Aunque me queje del Lago de la Putrefacción, a la postre fue una zona que tampoco me lo hizo pasar demasiado mal, especialmente si la comparamos con las cloacas de Leyndell. Esta zona es, de lejos, la que más aborrezco y la que menos me ha gustado del juego ¡Ojo! Que no digo que la zona no esté diseñada de puta madre, porque a mí me supo transmitir esa sensación de claustrofobia, desorientación y de agobio que a fin de cuentas pienso que es la finalidad con la que se ha diseñado. Aunque no me gusten esas sensaciones, por saber transmitirlas tengo que reconocerle el mérito. No obstante, morí tanta veces en esos túneles plagados de enemigos asquerosísimos y me perdí en tantísimas ocasiones dando más vueltas que un tonto, que terminé hastiado de la zona. Acabé hasta los huevos de los ogros y de lo desorientado y pérdido que me setntía al recorrer las tuberías de las alcantarillas, las cuales tenían a bien incluir numerosos agujeros a modo de trampa que te mandaban a otras secciones de la zona haciendo que te perdieras más aún si cabe. Al final, después de dedicarle prácticamente toda una sesión de juego, logre superar la zona aunque más que con satisfacción con lo que me dejó fue con mal sabor de boca… Menos mal que existen las guías porque en la segunda vuelta ni me he pensado dos veces el consultar una para terminar rápidamente con las cloacas. Vamos, ni de coña volvía a pasar por el mismo trauma…

Las cloacas de Leyndell son un trauma muy severo.

¿Dónde coño está Malenia?

A mínimo que os hayáis informado sobre Elden Ring os sonará el nombre de Malenia, o al menos habréis visto su diseño. Podríamos decir que Malenia es el «jefe promocional» del juego, pues aparece tanto en el trailer como en la gran mayoría del merchandising que se vende sobre Elden Ring. Además, es considerado por la gran mayoría de jugadores como el jefe más difícil del juego. Pues partiendo de estas premisas, yo pensaba que Malenia era el jefe final del juego por lo que tras completar la sección de las cloacas decidí meter el piloto automático y avanzar hasta su enfrentamiento, con la intención de emplear ese punto final previo al enfrentamiento como base para completar aquellas zonas secundarias que había pasado por alto. Evidentemente, los que hayáis jugado a Elden Ring os lo imaginaréis, este punto jamás llegó porque Malenia lejos de ser el jefe final es simplemente un jefe opcional, jodido, pero opcional. Por lo que incauto de mí, aferrado a una idea equivocada como buen mentecato que soy, me pasé el juego esperando un enfrentamiento que jamás llegó… Si no me siento más ridículo por esto es porque, según he leído, a mucha más gente le ha pasado como a mí. En cualquier caso no iba a dejar esto así, por lo que aunque empecé una partida a Demon’s Souls para desaguar un poco tras tanto Elden Ring, seguí dedicándole mientras tanto horas al segundo para ir completando ese contenido opcional que me faltaba (Quién me ha visto y quién me ve…).

¿Dónde se ha metido la «picha colorá»?

Señor Dragón PlaciduSEX, el que te folla

Finalizado el juego y ya guía en mano, me dispuse a dirigirme a aquellas zonas que había dejado pendientes y en las que me esperaban algunos de los enemigos más temibles del juego. Me equipé como mejor pude, llené la mochila con un par de Gatorade, un envase de lubricante y un poco de popper, y previendo que mi culo iba a ser sometido a jucio, decidí probar suerte con Placidusax, pues era un enemigo que quedaba «bastante a mano» en Farum Azula (Y el acceso al cual es tremendamente evidente con toda esa mierda de tumbarse en la tumba *Modo ironía off*). Después de derrotar a Margit y empezar a cogerle el «truquillo» a Elden Ring, jamás hubiese pensado que otro jefe me iba a enrabar de una forma tan bestia como lo hizo este dragón bicéfalo. Con un personaje subóptimo para el enfrentamiento y con los controles viciados por venir de utilizar un mago en Demon’s Souls, este sin duda es el jefe que más complicado me ha resultado de todo el juego. No solo me mató más de veinte veces, sino que hizo que me plantease incluso cambiar la que hasta el momento me había parecido una build infalible. Al final, al más puro «estilo Souls» a base de morir y reintentar, conseguí aprender sus patrones de movimiento y empecé a evitar en gran medida sus ataques gracias a lo cual, con el sudor en la frente y con mi build habitual, lo conseguí derrotar tras un par de horas de intentonas. Viéndolo en retrospectiva probablemente me hubiese resultado más sencillo utilizando la espada y el equipo que posteriormente me darían la victoría frente a Malenia. En mi segunda vuelta con el Astrólogo… Me lo fundí a base de bien.

PlaciduSEX solo necesita una cabeza para dejarte el culo como un bebedero de patos… Y tiene dos…

MQMF: Una Malenia Que te Follaría (Sí, sobra una «M»)

Pues bueno, había llegado el momento de dar cera a la «chochi» del juego y ver si era cierto eso de que enseñaba media tetada y media entrepierna. Espadón en mano y tras desbloquear el acceso secreto de un ascensor que previamente llevaba a otra zona, el cual jamás hubiese pisado de nuevo si no fuese porque leí en una guía que dicho ascensor daba acceso a la zona opcional de Malenia (Siento ser pesado con lo de la guía pero quiero remarcar su importancia por la inmensa cantidad de gurús que hay por ahí diciendo que se lo han pasado todo sin guía), llegaba el momento de enfrentarse a los mapas más duros del juego hasta la fecha: un campo nevado que simulaba un submarino, pues el humo del canuto no te dejaba ver más allá de dos palmos, y un arbol dorado con su respectiva forzaleza donde aguardaban todo tipo de desagradables sorpresas con forma de criaturas infames (El enfrentamiento contra el monstrenco ese de los «árboles dorados» mientras te acribillan soldados con ballestas gigantes parece ideado por el mismísimo demonio). Lo cierto es que tampoco me entretuve mucho por estos derroteros pues tenía un objetivo claro: ver si Malenia iba ligerita de ropas y ver si era tan temible como las voces barbudas de la red aseguraban. Mi culo pagó tal atrevimiento.

Después de que Malenia se hiciese unos pendientes utilizando mis dos cojones como adorno y después de ver que mis enfrentamientos iniciales habían sido un puto desastre puesto que, por culpa de su curación, no llegaba ni a sacarle la mitad de la vida de su primera fase, pensé que había llegado el momento de probar cosas nuevas. Entonces decidí abandonar mi fiel espadón y probar la mecánica que todo el mundo utilizaba y aconsejaba para tal enfrentamiento: la hemorragia. Que puta salvajada. Tres o cuatro intentos después, espadón del sabueso en mano, Malenia había mordido el polvo… «¡Ah filho da puta! Agora sem entiendo», pensé al recordar a todos aquellos Soulsbro del palo sacando pecho y ridiculizando a terceros por utilizar invocaciones mientras ellos hacían uso de builds centradas en la hemorragia que de lejos están mucho más rotas que las propias invocaciones. En cualquier caso, un enfrentamiento épico donde los haya con un jefe excepcional en cuanto a trasfondo y diseño (TETAS).

Malenia es excepcional a nivel artístico, a nivel de lore y a nivel de mecánicas (TETAS).

Repelando las raspas de Elden Ring: Raíz Profunda y Palacio de Mohgwyn

Habiéndome quitado la espinita de Malenia, ya solo me quedaban dos zonas para terminar mi periplo por las Tierras Intermedias. De la primera de ellas, parte también del ya famoso Siofra, no hablaré puesto que, al estar bastante debajo del nivel de mi personaje, me pareció un paseo del que poca miga se puede sacar. En cambio, el Palacio de Mohgwyn, sí que me pareció bastante puñetero. Si se hiciera un anuncio de Ausiona pero «basado en hechos reales» tendría el aspecto de esta zona repleta de mares de sangre y de enemigos que, como no podía ser de otra manera, causaban hemorragia, esa mecánica para nada «rota», con tan solo mirarlos. Mención especial para los pollos esos «desplumados» que tienen una barra de salud que jamás se termina y que de un par de hostias te mandan de vuelta al Necrolimbo. Una zona que a la postre me pareció bastante desafiante e interesante y que culmina con un enfrentamiento de película contra un jefe que apuntaba maneras pero que yo me fundí a la primera. No me voy a pegar el moco aquí porque creo que fue cuestión de suerte, más viendo que agoté todos los objetos curativos y que a poco más que hubiese durado el enfrentamiento me hubiese mandado a tomar por culo.

***

Llegados a este punto, y tras «mucho texto», esta entrada híbrida-raruna que me recuerda a tiempos pasados del blog llega a su fin. Aquí tenéis mantecaos para todos, tanto para los más reflexivos como para aquellos que vienen a saborear las delicias de Elden Ring relatadas por el puño y letra de un maestro del verbo y de la narrativa. En cualquier caso y a modo de sentencia final os dejo estas palabras: jugad a lo que os salga de los cojones, cómo y cuándo queráis, y que no venga nadie de fuera a definir como debería ser un espacio de disfrute que es vuestro y solamente vuestro, y que si perdéis o malográis nadie os devolverá. Eso y, por supuesto, jugad el contenido secundario de Elden Ring que es la polla en barca. NOMURA PUTA. VIVA GUEIMPESS (Con estas declaraciones tenéis vuestro final feliz, ahora solo resta que os la sacudáis como un mandril en vuestras casas. Un beso.)

Un comentario sobre “Relatos obscenos sobre el Contenido Secundario de Elden Ring: Así ha cambiado mi concepción sobre los Videojuegos

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s