Mis 4 videojuegos navideños que NO son navideños

Clarificando un poco el confuso título de la entrada en esta ocasión os voy a hablar de una serie de videojuegos que suelo recordar en estas fechas porque por una serie de motivos, bien sea porque me los regalaron o bien sea porque los jugué durante este periodo, me retrotraen al periodo navideño. Así que no voy a tratar videojuegos de temática navideña, voy a tratar un batiburrillo de videojuegos de géneros y temática de lo más diversa. Como podreís intuir vais a leer una entrada cargadita de mermelada sentimental y de anécdotas personales, como las que publicaba antaño cuando era famoso, me tomaba esto como algo serio y no escribía estando (tan) ebrio. En cualquier caso, esta entrada parte de la base de una de las entradas que más disfruté escribiendo en el blog y una de mis favoritas, La Vida en Videojuego, en la que subrayaba la importancia de los videojuegos como parte de nuestra experiencia vital y de cómo el hecho de recordar algunos juegos podía trasladarnos a algunos de los momentos más importantes de nuestras vidas. Hechas las presentaciones creo que podemos empezar con esta lista que incluirá un total de cinco apartados en los que comentaré uno o varios videojuegos:

4. Mis últimos regalos videojueguiles: Jak and Daxter y (casi) Devil May Cry

Empiezo la lista hablando de aquellos que fueron los últimos videojuegos que me regalaron bajo el manto de la ilusión de unas navidades. Básicamente fueron los últimos porque el pirateo posterior que le hicimos a la PlayStation 2 hizo que los videojuegos en mi casa perdieron esa categoría de «exclusividad». Después de esta fase me alejé durante años de las consolas y en la actualidad, cuando me he vuelto a interesar por los videojuegos de consola, puedo costearmelos sin necesidad de esperar a una fecha señalada, prefiriendo durante estos eventos otro tipo de regalos. Por tanto fueron los últimos videojuegos que concebí como regalos de navidad como tal con toda la ilusión que ello conlleva.

La anecdota aquí vendría de que tuvimos muy pocos meses la PlayStation 2 antes de estas navidades y yo no sabía prácticamente nada de su catálogo así que me lancé a la yugular con los dos únicos títulos que había probado de la consola, más allá de Final Fantasy X que era el único juego que poseíamos por aquel entonces. Ambos juegos los probé y los jugué bastante en casa de un amigo y, olé mi originalidad, fueron el regalo de las navidades que escogí ese año. Por una parte estaba Jak and Daxter, un videojuego que aunque recientemente me ha provocado algún hemorroide por aquel entonces era el claro exponente en la plataforma de uno de mis géneros favoritos y representaba una continuidad respecto a lo que jugaba en la primera PlayStation. Y por otra parte estaba Devil May Cry, un título que hizo que me explotara la cabeza al ser algo totalmente nuevo que no hubiese podido imaginar en la generación anterior.

La cuestión es que me encapriché de ambos videojuegos, y eso que mi madre insistió bastante en que solamente podría tener uno de regalo. Recuerdo montarle a mi madre un pollo en el supermercado porque a mi hermano le iba a comprar un juego «nuevo» por 60€ y conmigo solo se iba a gastar 30€ ya que los dos juegos que yo quería estaban ya en edición Platinum con el precio rebajado. Mi postura era que me comprasen ambos títulos para igualar el coste del regalo de mi hermano. Mi madre me sentenció con un único: «Si quieres uno de 60 te coges uno de 60, pero de aquí te vas a ir con un solo juego». Después se dió media vuelta y me dejo allí solo, con cara de tonto quejándome delante del estante de videojuegos y con mi hermano riéndose de mi desdicha. Al final fui a lo seguro decidiéndo no innovar escogiendo el Jak and Daxter y comprendí la valiosa lección de que no se puede nadar a contracorriente frente a los designios de una madre con las ideas claras.

Cuando veo algo relacionado con Jak and Daxter o Devil May Cry, más que de los juegos, de lo que me acuerdo es de esta anécdota y la verdad es que lo hago con cariño pues, como comentaba con anterioridad, fueron las últimas navidades en las que tuve esa «ilusión infantil» por los regalos. Al final pude disfrutar bastante de Jak and Daxter durante aquellas vacaciones y con el tiempo me dejaron el Devil May Cry para poder quitarme esa espinita que tenía clavada.

3. El «boom» por The Legend of Zelda y el magnífico Oracle of Seasons

TLOZ Oracle of Seasons fue el primer videojuego de GameBoy Color que me regalaron con motivo de unas fiestas navideñas. Recuerdo como si fuese ayer la ilusión con la que fui a elegirlo a un Carrefour y la enorme desidia que tuve los días posteriores, durante los que la impaciencia me carcomía, hasta que llegó el día de navidad y pude disfrutar de tan ansiado regalo. Este título llegó a mis manos en una época de mi infancia en la que mi hype por la franquicia TLOZ alcanzó unas cotas inauditas por culpa de unos amigos que tenían la Nintendo 64 y que se pasaban el día hablando de Ocarina of Time y de Majora’s Mask (Cuando tenía la oportunidad no dudaba en quedar con ellos para ir a sus casas a dar pequeños bocados a dichas videojuegos). Al no disponer de la sobremesa de Nintendo me tenía que conformar con lo que me ofrecía GameBoy Color, la única consola de Nintendo que poseía en aquel momento. Diría que fueron mis inicios en la saga TLOZ en esta plataforma, con Oracle of Season, Oracle of Ages y Link’s Awakening, junto con mis posteriores pinitos con A Link to the Past en SNES los responsables de que hoy en día me sigan encantando las entregas bidimensionales de la saga en contraposición a las tridimensionales las cuales, salvando alguna excepción, no son demasiado de mi agrado.

Volviendo a los inicios de siglo, recuerdo que la compra de Oracle of Seasons vino también potenciada por el hecho de que había acordado con un amigo que él se compraría Oracle of Ages para de este modo poder intercambiarnos ambos cartuchos y poder de este modo jugar a la «partida compartida» (Para enfrentarse al verdadero jefe final había que sincronizar ambos juegos y completar ambas aventuras). Al final, aunque sí que nos intercambiamos los juegos, no hicimos lo del compartir la partida porque entre que no sabíamos si se necesitaba el Cable Link o únicamente la introducción de unos códigos, por lo que nos líamos a la hora de hacerlo y no insistimos mucho más en ello por un temor infundado a que se perdiesen los datos de nuestras partidas. Supongo que muy complicado no sería, pero entended que por aquel entonces para dos chavales que no teníamos ni un pelo en los huevos y que no estábamos demasiado versados en el mundo de las tecnologías, en una era previa a internet, hacer este tipo de cosas podían resultar algo complicadas.

He aquí la anécdota y poco más que añadir salvo que me encantaría ver un remake de estos juegos ya que les vendría como anillo al dedo el estilo del reciente remake de Link’s Awakening. Por pedir que ambos estuviesen en el mismo cartucho de Switch aunque conociendo a Nintendo… Bueno, soñar es gratis y con la magia navideña de mí parte quién sabe (Aunque dentro de lo improbable tampoco me parecería muy descabellado que trajesen estos títulos de vuelta).

2. Videojuegos de El Señor de los Anillos: Las dos Torres, La Tercera Edad y El Hobbit

Pocas películas se me antonjan más navideñas que la trilogía basada en la obra de Tolkien (Solo en Casa y Gremlins son cosa del pasado…). Evidentemente no por su temática, pero al tratarse de unas fechas en las que, hasta que empecé la universidad, me sobraba el tiempo establecí como tradición el revisionado de las películas bajo el aderezo de estufa, pijama, sofá y manta. Motivado por el visionado de las películas no era de extrañar que coincidiendo con ello le metiese un rodeo a algún videojuego relacionado con la franquicia.

Aunque le eché más horas a El Retorno del Rey, he decido nombrar a Las dos Torres de PlayStation 2 como representante de estas fechas porque fue el primer videojuego de ESDLA que jugué en consolas y, además, fue coincidiendo con unas vacaciones navideñas. El hecho de trasladar los hechos y la acción de esas películas que me encantaban a un mando de consolas fue algo que en su día me dejo boquiabierto. Recuerdo que empecé a jugar a Las dos Torres una mañana en casa de un amigo y después tomárselo prestado para continuar jugando en mi casa por la tarde. Tampoco es que el juego fuese demasiado largo pero le ese día le metí tanta cera que me lo terminé. Jugué tanta horas que esa misma noche no pude dormir por las excesivas ganas que tenía de rejugarlo y porque tuve sueños intrusivos con Uruk-Hai que necesitaban ser mandados por los aires mediante barriles explosivos, tal y como sucedía en algunas fases del juego.

Otro título de temática ESDLA que quería comentar y que jugué aprovechando una navidades fue el de El Hobbit de PlayStation 2. Aunque este lo hice durar bastante más que el anterior dudo que me costara muchos días completarlo (Las navidades por aquel entonces daban para mucho…). Yo lo recuerdo como un juego de acción/plataformas bastante divertido y fiel al contenido del libro, pues era bastante anterior a ese despropósito de trilogía que sacaron posteriormente en cines, aunque no negaré que del recuerdo a la realidad haya un buen trecho. Son varios los que me han dicho que el juego era regular tirando a malo, por lo que no descartaría que mi opinión sobre el juego esté endulzada por la magia navideña. No obstante, no voy a rejugarlo para comprobarlo pues en este caso prefiero quedarme con la dulce mentira de las gafas de la nostalgia.

Para cerrar este apartado me gustaría hablar de mi videojuego favorito dentro de la franquicia ESDLA. Se trata de otro título que, como no podía ser de otra forma, jugué en unas navidades: ESDLA La Tercera Edad de PlayStation 2. En una época en la que estaba a tope con los RPG por turnos este juego me explotó la cabeza por varios motivos. En primer lugar estaba su sistema de combate que era una copia descarada del sistema de combate de Final Fantasy X, el cual es uno de mis sistemas de combate por turnos favoritos, por lo que era imposible que no me gustara. En segundo lugar me gustaba mucho el hecho de que se contase una historia que transcurriese paralelamente a los eventos de las películas, ya que por una parte esto le daba la originalidad de poder controlar a personajes nuevos y por otra parte te permitía disfrutar de los principales hitos de la trilogía, pues el juego abarcaba las tres películas, durante los cuales los personajes del juego se cruzaban con los protagonistas que todos conocemos (Por ejemplo durante la travesía por Moria recuerdo que había que asistir a Gandalf en el combate contra el Balrog). En tercer lugar el juego contaba con infinidad de cinemáticas narradas, extraídas de las propias películas, que me parecían una verdadera maravilla ya que ahondaban en el universo de la Tierra Media más allá de lo mostrado en la propias películas. Por último el juego contaba con algunos detalles como la psobilidad de personalizar las estadísticas de los personajes o que su aspecto cambiara al cambiar de armadura que hacían la experiencia más enriquecedora si cabe. Lo que más me molestó del juego fue su excesiva linealidad y la carencia de un contenido de post-juego, tal como ofrecía su inspiración FFX. Yo creo que este juego hubiese sido una base fenomenal para producciones posteriores dentro del género RPG en las que se podría haber ampliado el universo de ESDLA, pero terminó quedándose como un juego anecdótico por su sistema de combate que no se repetiría en entregas posteriores. Una verdadera lástima. EDLA La Tercera Edad es un videojuego del que siempre guardaré muy buenos recuerdos y que recomendaré encarecidamente a todos aquellos aficionados a ESDLA y al RPG en general.

1. Mis primeros videojuegos navideños: Hércules y Croc

Y cerramos la tan, y a la vez tan poco, entrada navideña con dos títulos que siempre recordaré porque de pequeño me encantaban y porque fueron nuestros (mío y de mi hermano) primeros videojuegos que nos regalaron por navidad. Sin duda unas navidades que quedarán para siempre en mi memoria marcadas por el recuerdo de que empezábamos a descubrir ese mundo de los videojuegos que terminaría convirtiéndose en una de mis mayores aficiones. Recuerdo como si fuera ayer esa sensación maravillosa de tener el disco entre las manos e introducirlo en la consola. Por fin había llegado el momento de dejar de lado las «demos» y ponernos a explorar al completo universos totalmente nuevos (En aquella época no teníamos la consola pirateada, mis padres eran bastante reacios a comprarnos videojuegos y nuestra principal fuente de juegos eran los recopilatorios de demos que traían las revistas de videojuegos de la época).

El primero de los videojugos de los que voy a hablar, Hércules de Disney, creo que no necesita ninguna carta de presentación. Se trataba de un juego al que le teníamos muchas ganas pues habíamos jugado a su demo hasta sacarle humo. Como aliciente, Hércules era una de mis películas de Disney favoritas (Y eso que nunca llegué a tener el VHS…). Creo que hoy en día, con la de facilidades que hay en el mercado y lo socialmente normalizados que están los videojuegos, es difícil de hacer entender a alguien que no vivió la época pre-internet esa sensación de poder hacerse con un juego deseado al que únicamente habías podido haber jugado a través de la repetición de una demo a la que habías estado jugando una y otra vez durante semanas e incluso meses. Una sensación de ilusión y alegría difícilmente descriptible con palabras. Aún se me eriza el vello al recordar aquellos momentos. Tanto madrugamos y tal fue el tute que le dimos al juego que antes de que nuestros padres nos prepararan para asistir a la comida del día de navidad ya nos habíamos pasado el juego (Que todo hay que decir no era demasiado largo). Menos mal que por aquel entonces rejugábamos los juegos una y otra vez hasta la saciedad y un juego que podías completar en pocas horas te daba meses de diversión.

Esas mismas vacaciones, solo que como regalo de reyes, también recibimos otro videojuego de la primera PlayStation: Croc The Legend of the Gobbos, todo un clásico de las plataformas tridimensionales de aquella época. Otro juego del que guardo buenísimos recuerdos y al que tengo muchísimo cariño. A Croc también le sacamos humo hasta el punto que hoy en día aún tengo grabada a fuego su banda sonora en mí cerebro. Más allá de mi infancia no he vuelto a jugar a Croc, convicción que quiero mantener para no querer estropear mi recuerdo pues dudo que se haya conservado demasiad bien, a diferencia de Hércules al cual volví a jugar hace unos años y se podía disfrutar perfectamente. Sería genial hoy en día volver a ver a Croc y a sus compañeros peludos, los Gobbos, en una entrega nueva o en un remake al más puro estilo Spyro o Crash Bandicoot pues es un personaje que creo que dentro del género de plataformas en tres dimensiones tiene mucho potencial.

Y relativo a estos juegos he de decir que cometí una de las mayores estupideces de mi vida en lo que a mi afición por los videojuegos se refiere. Unos pocos años después de recibir los regalos, embriagado por esa estupidez infantil de querer creerse mayor y esa ignorancia de no saber apreciar el valor de las cosas, decidí intercambiar a un amigo ambos juegos por una copia de Diablo II, que para más inri era pirata, y un par de juegos más de PC que siquiera recuerdo. El intercambio inicialmente era temporal pero perdí el contacto con este amigo y años después, cuando lo recuperé, ya no había ni rastro de mis juegos… No me arrepiento de ningún minuto echado al Diablo II, pues me fascinaba, pero sí que me arrepiento aún a día de hoy de haberme desprendido de una forma tan estúpida y absurda de los que serían hoy en día unos de mis bienes más preciados dentro de mi colección de videojuegos por su valor sentimental. Lección aprendida desde luego.

***

Y llegados a este punto doy por concluída esta entrada tan «navideña», una entrada que he disfrutado mucho escribiendo pues me ha embriagado de algunos de los mejores recuerdos que guardo de mi infancia (Me he levantado poético hoy). Al igual que ocurre con otras manifestaciones artísticas, los videojuegos, por mucho que haya corrientes que se empeñen en tacharlos de infantiles, de vacuos o de incluso perjudiciales, son un vehículo que puede poner de manifiesto nuestros sentimientos y en consecuencia retraernos a recuerdos valiosos de nuestra vida. Por este motivo pienso que los que disfrutamos de esta afición tenemos el privilegio de poder atesorar todas esas experiencias y sentimientos que hemos vivido y sentido gracias a los videojuegos. Dicho esto, pese a las condiciones un poco difíciles que nos está tocando vivir en estos momentos, me gustaría desearos unas felices fiestas en familia y que podáis aprovechar estas fechas, si tenéis días libres, para disfrutar de esta afición que tanto nos apasiona. Y cierro con la siguiente pregunta… ¿Vosotros también tenéis algún videojuego «navideño» que verdaderamente no sea navideño?

7 comentarios sobre “Mis 4 videojuegos navideños que NO son navideños

  1. Ya lo dije en la entradilla de presentación de mi post sobre la adquisición de la Saturn: todos tenemos historias y anécdotas que nos vinculan emocionalmente a este maravilloso mundo de los videojuegos, máxime si llevamos en él muchos años. De tu caso me voy a quedar con la firmeza de tu madre respecto al Devil My Cry porque, en efecto, si te dicen «es así»… es así y punto, jajaja. Y también con lo del intercambio porque a mí me pasó algo parecido con un por entonces amigo del grupo con el que cometí la soberana estupidez de dejarle mi «Virtua Racing» de Mega Drive, juego que jamás volvería a ver hasta que me hice de nuevo con él años después. Y es que con amigos así, quien quiere enemigos…

    Me ha gustado este post. Yo también te deseo unas felices fiestas y un próspero (y vicioso) año 2022. Ah, y en cuanto a lo del juego «navideño» pero sin temática navideña… bueno, en mi caso están tanto el primer «Virtua Fighter» como el «Street Fighter The Movie» que disfruté con la consola cuando me la compré pero también puedo nombrar «Worldwide Soccer ’97», que fue con el que recibí de regalo la expansión «Christmas NIGHTS». Habrá seguro alguno más pero esos son los que más frescos tengo ahora mismo al respecto.

    Saludos.

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    1. ¡Buenos días Emilio y gracias por comentar! 🙂 Por fin puedo sentarme delante de un PC para responder a vuestros comentarios (Odio hacerlo desde el móvil XD) Por lo que veo las mismas anécdotas se repiten una y otra vez para aquellos que llevamos disfrutando de esto de los videojuegos desde hace años (No somos los únicos a los que les ha pasado lo del intercambio…)

      Espero que estas fiestas puedas sacar algún ratito para rememorar algunos de tus títulos «navideños» sin «temática navideña» o, mejor aún, que puedas añadir un título de nueva adquisición a la lista.

      ¡Un saludo y gracias de nuevo por comentar Emilio! ¡Es un placer charlar contigo! ¡Felices fiestas! 🙂

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  2. Tremenda entrada como de costumbre XD

    No hay nada que se pueda hacer contra el «no» de una madre. Es su palabra contra la suya, su poder es infinito. Aunque mi caso el «no» venía siempre por parte de mi padre, mi madre siempre ha sido mas condescendiente XD

    El Devil May Cry yo lo recibí por unos Reyes después de haber estado todas las Navidades metido en casa del vecino de mis abuelos jugándolo. Me metía ahí después de comer y volvía para cenar con todo el olor a tabacazo (yo por aquellas aún no fumaba, pero el vecino fumaba como un carretero). Recuerdo que para hacerme la gracia, envolvieron una caja de cartón con tamaño de caja de DVD en papel de regalo y escribieron «Devil May Cry», mi padre, que además de decir que no a todo era muy fan de jugar con tus ilusiones. El señor se curró hasta el logo de PlayStation.

    Recuerdos navideños inolvidables tengo el del día que me regalaron la Saturn las Navidades del 96 al 97, joder aquello si que fueron unos Reyes inolvidables.

    En fin, que si me pongo a contar anécdotas navideñas te escribo aquí la Biblia. Genial entrada tío, ahora entiendo porque os gusta tanto leer mis miserias, leer las vuestras también es genial XD

    Un abrazo y ¡feliz Navidad tío! Que se porten bien los Reyes este año 😛

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    1. ¡Buenos días y gracias por comentar Suso! Que genialidad tus padres con el envoltorio de mentira, si es que los padres «de antes» sabían dar donde más dolía XD Yo por suerte en mi casa nunca me hicieron eso ya que directamente me estampaban el «no» en la cara si era necesario y la verdad es que lo prefiero así porque lo otro me hubiese jodido bastante más XD Muy buena enécdota, ahora nos reímos pero no quiero imaginar tu cara de niño indignado cuando te hicieron el timo del Devil May Cry XD

      Lo de la Saturn en navidades tuvo que ser una pasada y es que un regalo así coincidiendo con estas fechas parece que se disfrute mucho más. Yo la única consola que he tenido por navidades fue la GameCube (Iba a incluirla, por eso el gazapo de la entrada en la que pongo que habrá cinco juegos y al final solo acabo hablando de cuatro) y la verdad es que la disfrute muchísimo, pero ya era un poco más mayor y no estaba con los «feeling» tan a flor de piel para meterla en la categoría del sensiblerío navideño.

      ¡Gracias por comentar Suso y nos vamos leyendo! ¡Felices fiestas! 🙂

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      1. No hombre no, «la princesa estaba en otro castillo» XD luego sacaron el juego de verdad, aquello fue una broma para verme sufrir durante un rato. Aquellos reyes se portaron, la verdad, menudo vicio le metí al dichoso Devil May Cry.

        La Saturn fue una locura. Aquello solo se repitió con PS2 que fue, junto a Saturn, la única consola que me regalaron por Reyes. Y aunque esta última ya me pilló algo más crecidito, como siempre he sido un niño grande, la recuerdo con enorme cariño.

        La Game Cube me la compré un verano de segunda zarpa a base de ahorros y de vender cosas que a día de hoy me duele haber vendido :_) pero oye, a lo hecho pecho. Además la Game Cube la he disfrutado como un enano.

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  3. Se que llegó tarde, pero bueno, es lo que hay xD

    Por lo demás interesante entrada, llena de buenos recuerdos y muchos juegos que para mí son un tremendo meh, como el Hércules por ejemplo, que lo jugué el año pasado y casi me mato. Pero tienen un valor especial, yo la historia que comentas con el Jack and daxter, la tengo con su segunda entrega y el primer Ratchet, así como lo que cuentas del Oracle, me ha hecho recordar como conseguí el mío en navidad, sin duda gratos recuerdos.

    En fin Arald, un placer leerte como siempre, un saludo xD

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    1. ¡Gracias por comentar Spi! Me alegro de que la entrada te haya hecho desbloquear algunos recuerdos 🙂 Yo la verdad es que muchos de estos videojuegos de antaño de los que guardo buenos recuerdos prefiero dejarlos tal cual así porque la nostalgia aunque es traicionera también es muy dulce XD Ya me estropeé el Jak y pienso que la mayoría de esos juegos me los estropearía también si jugase en la actualidad. Los Oracle es que en su época lo petaron mucho como regalos de Navidad (Tal vez fuese por las fechas, pero muchos amigos míos, no solo el que mencionaba en la entrada, también los tuvieron de regalo ese año).

      Un saludo Spi ¡Es un placer debatir contigo! 🙂

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