Judgment: El camino de Santiago, ruta de Komechocho

Esta entrada la escribí hace un par de meses pero debido a motivos personales no pude publicarla, lo digo por alguna pequeña referencia que hay a la actualidad de aquel momento y que a lo mejor cuando se publique pues carezca de mucho sentido. Por otra parte, como me divertí bastante escribiéndola, quiero que esta entrada sea la vanguardia de lo que se viene en este «Remake» del blog. Espero que la disfrutéis.

Conseguid unas buenas Nike, untaros bien los pies con vaselina antes de poneros el calcetín para prevenir la aparición de ampollas y preparaos para caminar más por las calles de Karamocho que los propios Frodo y Sam por la Tierra Media en su periplo por destruir el Anillo Único… Porque, ¿para qué vamos a hablar de una trama principal impecable con unos personajes dignos del mejor cine de Hollywood si podemos reírnos de lo cutre y pasar un buen rato? Así que en esta entrada me voy a centrar en esos aspectos que no me han gustado del juego, dejando que descubráis por vosotros mismos cuando juguéis a Judgement sus numerosas virtudes. Empecemos:

– Los pateos: Lo adelantaba al inicio de la entrada y lo repito aquí. Durante los primeros capítulos vais a acabar, literalmente, con el perineo irritado de tanto correr arriba y abajo por las calles de Komechocho. El calor, el sudor en vuestras partes, los vaqueritos ajustados de nuestro protagonista… A buen entendedor, sobran las palabras. Por suerte, esta absurdez de ir corriendo de punta a punta del escenario constantemente se atenúa a medida que se avanza en el juego porque al inicio es verdaderamente exagerado y tedioso. También es cierto que cuando empezamos a manejar plata, podremos invertirla en una suerte de taxis que servirán como puntos de viaje rápido. Si superáis el ecuador del juego podréis convalidarlo con la Vieira del Camino de Santiago (Por si alguien con una cerveza de más no había pillado la referencia del título de la entrada).

Contenido secundario forzado dentro de la trama principal: El sinsentido de los sinsentidos. Tienes un argumento sólido, que se sostiene solo, con una duración más que suficiente… ¿Por qué alargarlo de forma innecesaria forzando contenido secundario dentro del mismo? No lo entiendo. Estas en medio de una investigación sobre la corrupción gubernamental, asesinan a un colega tuyo, el crimen organizado que controla Karapocho te persigue… y tú te dedicas a hacer fotos a gatitos, a desenmascarar a un anciano infiel con su esposa y a salvar un matrimonio en trámites de divorcio ¿¡ERA NECESARIO!? No me meto con las japonesadas varias, que tanto gustan a la fanbase recalcitrante (No se me ofendan, quería meter con calzador la palabra de moda de estos días en la entrada) de estos juegos de Sega pero que a mí sinceramente me repelen, porque son contenido secundario y opcional que puedes obviar. Este contenido secundario pienso que siempre suma, pero cuando te fuerzan este contenido dentro de una trama que se presupone tan jodidamente seria… No sé, no veo la necesidad y creo que corta mucho el rollo. Supongo que lo harán para alargar un juego que ya es “largo” de por sí… «Síndrome de Jess-Extender» lo llamo yo (Buscadlo en Google).

– La banda del patio: La llamo así porque no recuerdo exactamente cómo se llamaba (¿Kihin? ¿Keishin? ¿Khaleesi? ¿Khojon?). La cuestión es que llega cierto momento del juego en el que Karachocho se ve invadido por unos maleantes cuyos líderes parecen sacados de un chiste: “un flaco, un gordo, un cachas y un gafas entran en un bar…”. Esto entiendo que es la excusa para que no nos enfrentemos siempre a los mismos matones y yakuza por las calles de la barriada, pero te fuerzan los enfrentamientos con sus líderes en mitad de la historia principal y es algo que NO APORTA ABSOLUTAMENTE NADA. Toca los cojones ir al sacadineros del médico para que te cure las “heridas mortales” antes de lo que, esperas, sea una misión seria y que de repente salga uno de estos y te vuelva a clavar unas “heridas mortales”… Verdaderamente irritante.

– Las “heridas mortales”: El símil a pillarse un huevo o el prepucio con una cremallera. Se trata de una mecánica que sobra pero que, en cierto modo, justifica que te peguen un balazo en un riñón y sobrevivas. Esta mecánica consiste en una reducción “permanente” de la barra de vida al sufrir ciertos ataques. Pongo permanente entre comillas porque podremos eliminar esta afección si utilizamos botiquines (Caros y escasos) o acudimos al único médico que hay en el barrio de Kemacorcho. A mi sinceramente esta mecánica me tocaba mucho los huevos. No solo por el molesto mensaje de tutorial que te saltaba siempre que sufrías esta afección y hasta que te curaras, sino porque el médico clandestino que te cura está en una punta del mapa y, además, dentro de una alcantarilla (Para evitar eso de perder tiempo y hacer las cosas sencillas y tal). No es que el sitio donde se vierte la mierda de la ciudad sea lo más salubre para curar unas heridas, pero lo cachas que te pones pateando hasta el sitio y subiendo y bajando la escalera de las alcantarillas te compensa.

La camisa de Kaito: Esto no es algo malo, es más, diría que es hasta admirable y necesitaba mencionarlo porque, en cierto modo, la primera persona en la que pensé en ver esa camisa fue en mi padre en sus veinte tomando una copa de pacharán en la “disco” de la época. Y nada más que añadir, todos necesitamos una camisa como la de Kaito.

– Los mamporros: Van a ser, junto los pateos, el eje central de la jugabilidad del juego. Tak Yagami es una especie de cocktail compuesto por una combinación de Bruce Lee, Jackie Chan y Jet Li con unos toques del plantel de “Los mercenarios”, lo que se traduce en hostias y mamporros como panes. El sistema de combate, aunque divertido, a mí me pareció poco intuitivo y confuso, lo que sumado a que soy un manco hizo que tuviese que jugar en dificultad “Fácil”. Si bien hubiese preferido un sistema más pulido, esto también es la queja por la queja porque tampoco es que esté mal del todo el combate. Subrayar que es especialmente gracioso utilizar los movimientos especiales aprovechando los distintos objetos del entorno (Partirle un sillón a alguien a la cabeza qué queréis que os diga, a mí me parece gracioso y divertido).

La progresión del personaje: Aunque el juego cuenta con una especie de “árbol de habilidades” al estilo RPG para ir mejorando al personaje la verdad es que, por pedir, me hubiese gustado ya que ya habían metido los pies en el barro, que se hubiesen ensuciado un sistema de progresión más profundo y con un mayor impacto en el juego. No sé, me hubiese gustado ver en el combate el reflejo de que vas mejorando al personaje, aprendiendo habilidades y mejorando estilos de lucha, cambiando de este manera el modo en el que te enfrentas a los enemigos a medida que avanza el juego, algo que yo a penas he notado.

– Las misiones de espiar y seguir a la gente: Una está bien, dos también… pero al final creo que con esta mierda se pasan. Se trata de misiones en las que, cual pervertido, tendremos que seguir a una persona por la calle de forma sigilosa, evitando obstáculos y escondiéndonos detrás de farolas (Literalmente) para que no nos descubran en nuestras oscuras y masturbáticas intenciones. A mí al final se me hacían un tanto lentas y repetitivas y hubiese preferido, hablando de mecánicas “detectivestas”, que hubiesen puesto más misiones de fotografía o que hubiesen profundizado más en el sistema de detección e investigación de pistas.

Dicho esto, y sin pretensión de que se empañe vuestra experiencia en las calles de Kakapocho, llega el momento de que esta entrada toque su fin, no sin antes insistir y recomendaros que juguéis a Judgement si no lo habéis hecho ya que es uno de esos títulos que deja huella (Y ahora, con la inminente llegada de Lost Judgement, con más motivo).

Manteniendo las tradiciones procedo a la entrega de galardones para Judgement:

Y a la mítica pregunta… ¿Merece la pena desembolsar las perras y los yenes y en consecuencia soltar la gallina para comprar Judgement?

2 comentarios sobre “Judgment: El camino de Santiago, ruta de Komechocho

  1. Le tengo que dar caña a este juego en algún momento, que lo compré el año pasado y ahí esta comiendo polvo. Como ya te dije con Xenoblade, este texto me sirve como contra punto a lo normalmente establecido, eso sí, veo muchos defectos arrastrados de los yakuzas tradiciones, exceptuando las misiones de seguir gente (que siempre han sido una mierda en todos los sandbox en los que las han metido) y lo de las heridas mortales. Pero bueno lo dicho, a ver sí le doy.

    Un saludo ^^

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Gracias de nuevo por comentar Spiegel! En este caso, dejando de lado la sátira, Judgement es un juego que hay que jugar sí o sí XD Aunque lo camufle con la tontería este sí que me ha parecido un juego redondo en muchaos más aspecto que Xenoblade y la trama principal y los personajes son una auténtica burrada.

      Muy recomendado y no excesivamente largo según tengo entendido si lo comparas con un Yakuza tradicional.

      Gracias por comentar ¡Un saludo! 🙂

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s