Adicción a los Videojuegos: Lo que no te habían contado

He decidido escribir esta entrada a raíz de una reciente polémica que azotó las redes debido a una serie de declaraciones sobre la adicción a los videojuegos, no demasiado acertadas tengo que decir, de un psicólogo al que invitaron a hablar al programa Espejo Público de la cadena de televisión española Antena 3. Como ya es costumbre en los medios de comunicación tradicionales respecto a los videojuegos, más que informar de una forma objetiva y neutra, las declaraciones del psicólogo parecían más orientadas a transmitir al público no versado sobre el tema ese mensaje de que “los videojuegos son malos” y “los videojuegos son los culpables de los problemas de la juventud”. Las reacciones en redes no se hicieron esperar y afloraron opiniones de varios colores: desde los que negaban la existencia de la enfermedad a los que argumentaban que los vieojuegos eran un mal endémico que había que erradicar. Ni una cosa ni la otra.

Me gustaría utilizar esta entrada clarificar conceptos como el de adicción y el de conducta patológica frente a los videojuegos con la finalidad de dar a conocer la importancia de esta enfermedad a aquellos más escépticos, por lo general aficionados a los videojuegos, y también para despejar los fantasmas de aquellos padres, y no padres, no conocedores del medio y que se muestran más críticos con una actividad que no deja de ser “un entretenimiento más” y que en la mayoría de casos puede aportar más beneficios que suponer un riesgo. En cualquier caso voy a hablar de videojuegos propiamente dichos, sin entrar dentro del espectro de los juegos de azar, “loot boxes” y demás actividades más relacionadas con los casinos y la ludopatía.

Los videojuegos son un producto de entretenimiento audiovisual relativamente nuevo en nuestra sociedad, por lo que muchos de aquellos que ya peinan canas suelen desconocer, que en los últimos años se ha convertido en un verdadero fenómeno de masas entre la población más joven. El desconocimiento, junto con un bombardeo constante de mala prensa por parte de los medios de comunicación tradicionales, ha llevado que muchos padres miren con recelo y temor esta afición cada vez más extendida entre sus hijos. Los videojuegos se han terminado convirtiendo en muchas ocasiones en objeto de culpa de determinadas actitudes de los jóvenes y no siempre con unos argumentos válidos y sólidos tras dichas acusaciones.

Probablemente uno de aquellos aspectos que más preocupe a los padres de niños o jóvenes aficionados al de los videojuegos sea el de la adicción. Si buscáis información académica al respecto veréis que es bastante difícil sacar conclusiones pues existe una gran discusión científica sobre el tema. Hay multitud de opiniones dispares al respecto al tratarse de un tema tan “novedoso”. Si extrapolamos el concepto de adicción a otro tipo de actividades, a grandes rasgos y sin ser muy puntillosos, a la adicción la podríamos definir como a una actitud patológica e imperiosa frente a un determinado estímulo que termina perjudicando al individuo en los ámbitos físico, psíquico y/o social. Cuando se habla de enfermedad es en esto último, en la disrupción de la vida del individuo, en lo que más se hace hincapié en los distintos tratados.

Como podréis ver he hablado de actitudes y no de sustancias, pues aquellos más críticos sobre el tema suelen incluir a los videojuegos en el mismo saco que las sustancias de abuso, algo que no es correcto y que ya de entrada menoscaba claramente la imagen del videojuego como medio de ocio. Esta comparación no se debería hacer ya que en los principales tratados de referencia sobre la patología neuropsiquiátrica, como lo son el DSM-V (APA, 2013) y el ICD-11 (WHO, 2016), en sus ediciones más recientes no incluyen el comportamiento patológico frente a los videojuegos (“Internet Gaming Dissorder” en el DSM-V y “Gaming Dissorder” en el ICD-11) dentro del mismo espectro de las adicciones a sustancias.

A continuación voy a compartir unos extractos de ambos tratados así como un enlace para poder consultar el ICD-11, de acceso abierto. En cualquier caso, si estáis interesados en el tema, hay información disponible en los buscadores de literatura médica como por ejemplo PubMed.

Criterios diagnósticos del “Internet Gaming Disorder” según el DSM-V (APA, 2013)
“Gaming disorder” según el ICD-11 (WHO, 2016). Enlace: https://icd.who.int/browse11/l-m/en#/http%3a%2f%2fid.who.int%2ficd%2fentity%2f1448597234
“Gaming disorder, predominantly offline” según el ICD-11 (WHO, 2016). Enlace: https://icd.who.int/browse11/l-m/en#/http%3a%2f%2fid.who.int%2ficd%2fentity%2f718071594

A colación de esto último, una de las principales preocupaciones que he visto en los padres respecto a los videojuegos es lo relativo al tiempo de juego. Pienso que existe una idea bastante generalizada, y equivocada, de que dedicar más horas “de las normales” a los videojuegos son un sinónimo de adicción. Esto es llevado hasta tal punto de que a algunos jóvenes se les imponen límites de tiempo verdaderamente absurdos. La de veces que he oído: “A la consola una hora, y solo durante los fines de semana” ¿Creéis que este es un límite de tiempo racional para una persona que disfrute, no solo con los videojuegos, sino con una determinada afición? ¿Cuáles son las horas “normales” de videojuego? ¿Qué problema hay en que un niño invierta parte de su tiempo libre, una vez haya cumplido con el resto de sus obligaciones, en videojuegos? ¿Le pondríamos los mismos límites a un apasionado del cine, de la pintura, de la música o del deporte?

Pues, aunque resulte curioso, el criterio de tiempo u “horas de juego” no es contemplado dentro de los criterios diagnósticos del “Gaming Dissorder”. Aunque si es cierto que de pasada el DSM-V hace mención de “8-10 horas diarios y/o 30 horas semanales”, el criterio temporal no se tiene en cuenta porque, como adelantaba previamente y como podéis comprobar en los criterios que previamente había compartido, lo verdaderamente importante para definir un uso de los videojuegos como “patológico” es que dicho uso sea disruptivo con la vida del individuo. Por tanto: dedicación y pasión por los videojuegos no es, en absoluto, sinónimo de adicción ni necesariamente implica un mayor riesgo de ello.

Reconozco que a mí esto de que el tiempo de juego no se tuviera tan en cuenta también me sorprendió y entiendo que sea una preocupación para los padres. Yo, como aficionado a los videojuegos, pienso que hay que imponer unos límites al tiempo de juego, del mismo que hay que imponer límites a otro tipo de actividades, pero también pienso que hay que ser razonable y flexible con ellos. Pensad que a alguien a quien le apasiona la música solo le dejaran escucharla y practicarla una hora durante el fin de semana, ¿cómo pensáis que se sentiría? No veo el punto en que a un niño que cumple con sus obligaciones y que no descuida sus otras aficiones se le prohiba jugar a videojuegos porque “no es su día o ya ha jugado su hora”. Sinceramente yo preferiría que mi hijo invirtiese una hora realizando una actividad estimulante y polivalente como jugar a un videojuego que no la invirtiese haciendo algo más fútil como ver la televisión. Evidentemente, todo ello previo a un diálogo y llegando a un consenso con el menor.

Y, enlazando con esta última frase y para ir cerrando ya la entrada, es el momento de hablar de educación. No tiene sentido de hablar de adicción, límites y problemas en relación a los videojuegos si no nos hemos preocupado por conocer como es la afición a los videojuegos y no nos hemos sentado a hablar con el niño de sus motivaciones, aspiraciones, preocupaciones y su relación en torno a su afición. Creo que no hay mejor forma de disipar todos esos fantasmas relativos al mundo del videojuego, y en definitiva de cualquier afición que tenga un niño, que interesarse por los videojuegos, aprender de ellos e intentar compartirlos.

Supone un esfuerzo, pero pienso que es un inversión, además necesaria, para todo padre que se preocupe por la educación de sus hijos. De la educación, el conocimiento y el diálogo creo que parte la solución de muchos de los problemas relacionados con las aficiones de los más jóvenes ya que es la única forma que tenemos de asesorarlos con argumentos válidos, de saber que esperan de su afición y de nosotros como padres al respecto y de guiarles por el camino que en base a nuestra experiencia consideramos más adecuado.

A modo resumen, la adicción a los videojuegos existe y es un problema muy importante por lo que no tiene ningún sentido, y tampoco nos hace ningún favor a los amantes de los videojuegos, negar su existencia. Del mismo modo, tampoco tiene ningún sentido que como padres o educadores no nos preocupemos por las aficiones de nuestros hijos y las demonicemos sin siquiera tener un mínimo conocimiento de las naturaleza de las mismas ni de las aspiraciones y preocupaciones de nuestros hijos al respecto (El fracaso escolar y la rebeldía adolescente existían mucho antes de que se popularizaran los videojuegos…). Ser un aficionado o un apasionado a los videojuegos y dedicarles parte de nuestro tiempo de ocio no es en absoluto sinónimo de ser adicto o de que vayamos a convertirnos en adictos. Antes de juzgar, es fundamental saberse informar.

4 comentarios sobre “Adicción a los Videojuegos: Lo que no te habían contado

  1. Brillante entrada, compañero. Poco puedo aportar a lo que has redactado, pero quiero dejar aquí mi granito de arena.

    ¿Cuántos de esos padres que limitan las horas de juego de sus hijos, no se pasan las horas muertas mirando series o directamente telebasura? Que es muy respetable, pero ni de lejos tan estimulante e interactivo como puede ser jugar a un videojuego.

    A los videojuegos se les ha puesto siempre en el punto de mira, y aunque a día de hoy están más socialmente aceptados, muchos siguen pensando aquello de «el Nitendou es el demonio».

    En fin, lo dicho, magnífica entrada. Un saludo y hasta la próxima!

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    1. ¡Muchas gracias por comentar Suso! Efectivamente y coincido plenamente con lo que mencionas sobre la telebasura. Es absurdo que el videojuego se vea como algo tan “nocivo” por culpa del fantasma de la adicción, que insisto existe pero no a la magnitud que muchos creen, mientras que a la telebasura, también nociva para la educación de los jóvenes, no se la persiga con el mismo ímpetu. Muchos factores influyen en esto pero bueno, tengo fe en que con el recambio generacional la sociedad pueda avanzar en muchos de estos aspectos.

      De nuevo gracias por comentar y es un placer debatir contigo Suso ¡Un saludo!

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      1. Siempre es un placer ver qué cuentas de nuevo por aquí.

        Como bien dices hay mil factores que influyen en todo esto, nos podríamos tirar la noche enumerándolos pero tampoco es plan. Como último apunte, me gustaría añadir que, en mi opinión, algo hemos avanzado. Si te fijas, las noticias en contra de los videojuegos, aunque siguen existiendo, son algo más «inofensivas» que hace unos años. Recordemos que a finales de los 90 principios de los 2000 desayunábamos, comíamos y cenábamos con al asesino de la Katana o con las «drogas» de Metal Gear Solid. Por no hablar de mi favorito «el Nintendo es el demonio» todo un esperpento oiga XD

        La industria del videojuego a día de hoy genera mucho, muchísimo más dinero que hace 20 años, y para mal o para bien, es algo que en parte juega a nuestro favor. Por lo tanto, cambiará, seguro que lo hará.

        En fin, lo dicho, un placer leerte. ¡Un saludo!

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