La NO-Comunidad Gamer

Eh aquí de nuevo una entrada que nace de la polémica. Aunque hace un tiempo decidí intentar minimizar este tipo de entradas en pos de un contenido más centrado en el positivismo y en la experiencia de jugar a videojuegos, me es imposible pasar por alto algunas reflexiones que me vienen a la cabeza. Entendedme, a día de hoy, con el tiempo que puedo dedicar a los videojuegos mermado como nunca antes, con Twitter como principal fuente de información sobre el mundo del videojuego (Ya sabéis como funciona esta red social…) y con una imperante situación de estrés personal, este tipo de entradas son el producto de la información a la que me expongo. Además, por qué no decirlo, me sirven como herramienta para desahogar algunas de mis emociones.

En el mundo del videojuego estamos viviendo unos tiempos convulsos y de cambio. En el horizonte se vislumbra no solo una nueva generación de consolas sino también cambios en el paradigma del comercio de los videojuegos y de sus características como producto de entretenimiento. Como cabría esperar, todos estos cambios y la incertidumbre del futuro suscitan una gran disparidad de opiniones en los consumidores que utilizan foros y redes como altavoces para expresar su opinión ante el cambio. Y ante la disparidad de opiniones surgen los conflictos.

La “Comunidad Gamer”, si alguna vez ha existido, pienso que ahora está más separada que nunca, hasta el punto en el que me niego a utilizar dicho término. La disgregación y la fidelidad a las marcas son las corrientes que imperan ahora mismo entre los jugadores. Parece que se nos haya olvidado que, más allá de jugar a Nintendo, Sony, Microsoft o PC, todos somos jugadores y como tales deberíamos, o más bien tendríamos la posibilidad, velar por unos intereses comunes que beneficiasen a la mayoría a la hora de comprar videojuegos o contratar servicios. Pero cada vez tengo más claro que esto es una utopía, del mismo modo que ocurre por ejemplo en el campo de la política.

La marca se antepone al beneficio común lo que lleva no solo a conflictos sino incluso a la justificación y normalización de determinadas prácticas con un escaso o nulo beneficio directo sobre el consumidor. El claro ejemplo de ello es la edición digital limitada de Super Mario 3D-All Stars. Perdonadme a los que me sigáis en redes y me leáis con asiduidad si soy muy pesado con este tema pero es que es algo que me dejó desencajado y aún a día de hoy sigue haciéndolo. Esta creo que es, a día de hoy, la práctica que de una forma más objetiva no supone, en absoluto, ningún beneficio para el consumidor de Nintendo. No se me ocurre ninguna explicación convincente de cara al consumidor que justifique está práctica más allá de beneficiar única y exclusivamente a la empresa, que no al jugador. Tampoco he visto a ninguno de esos “paladines de Nintendo”, defensores de toda práctica de su compañía favorita, capaces de dar un argumento válido que justifique esta práctica para el consumidor más allá de decir que otras compañías o marcas también lo hacen mal. Todo por no “traicionar” a su marca.

Por otra parte tendríamos la disgregación y los conflictos y es que parece que últimamente las noticias son buenas o malas principalmente si sirven atacar a los consumidores de la competencia. Por poner un ejemplo tendríamos la compra de Bethesda por parte de Microsoft. Parte de los usuarios de dicha plataforma, más que estar contentos por la ampliación del catálogo de XBox GamePass y la posibilidad de futuros lanzamientos exclusivos, se alegraban de que los usuarios de Sony perdiesen la posibilidad de jugar en el futuro a los lanzamientos de una compañía que hasta la fecha se encargaba de elaborar contenido para todas las plataformas. Evidentemente Sony tampoco se libra. Con el XBox Game Showcase no faltaban los usuarios que se burlaban de los jugadores de Microsoft por los gráficos de Halo Infinite.

En pocas palabras estamos hablando de un auténtico fanatismo, que no soy capaz de entender, que quiebra ese concepto de “comunidad” y que más que buscar regocijo jugando a videojuegos lo que busca es disfrutar atacando de forma desmesurada a una determinada compañía. Al principio creía que era algo aislado y de minorías, algo fruto del “efecto llamada” que tienen las redes sociales. Pero últimamente estoy cada vez más convencido de que es algo verdaderamente extendido y preocupante. Prueba de ello son el éxito de algunos influencer cuyo contenido, bien a través de YouTube o del formato escrito, se resume en atacar sin cesar a una determinada compañía de videojuegos.

Toda esta situación me apena bastante la verdad. Poco queda de aquellas discusiones amistosas de patio de colegio que terminaban disfrutando de aquellas consolas que uno no poseía en casa de sus amigos. Los cambios sociales del presente están llevando estas discusiones a extremos inimaginables y absurdos a ojos de cualquier persona con cierta capacidad crítica y cierto criterio. La unidad, que es lo único que nos hacía fuertes ante decisiones empresariales que podían perjudicarnos como consumidores, se esta perdiendo fruto del egoísmo y la insensatez humanas. No hay una “Comunidad Gamer” o “Comunidad de Jugadores”, y si algo queda de ella parece que esté condenado a desaparecer yendo a la deriva y sin rumbo.

Y ya no voy a extenderme más. Siento si alguno de mis lectores piensa que soy muy insisten o que me repito mucho con este tema pero es que es algo que me preocupa de verdad. Aunque no voy a negar que, aunque me siga aferrando a criticar toda esta situación con entradas como esta, ya he tirado prácticamente la toalla. Son demasiados los paralelismos respecto a otras “batallas” que libré en el pasado y que abandoné por los mismos motivos. Al menos espero que si alguien lee esto, sea capaz de comprender mi punto de vista y sea capaz de abrir la mente hacia los productos de aquellas compañías que consideraba “competencia” y de disfrutar de los videojuegos, pues a fin de cuentas esto último es lo que verdaderamente importa en esta afición.

Un comentario sobre “La NO-Comunidad Gamer

  1. La comunidad «gamer» (aunque no me gusta lo de gamer porque es de putos modernos), especialmente en los últimos años, está mutando en un territorio tóxico y poco amigable del que aquí un servidor decidió alejarse hace ya unos años.

    La gente es cada día más fanática, y a no ser que estén a sueldo de la compañía con la que se casan, es un fanatismo que jamás alcanzaré a entender. Al final como bien apuntas, somos todos jugadores, y según qué prácticas no nos benefician absolutamente en nada.

    Déjales que se saquen los ojos, prefiero emplear el poco tiempo del que dispongo en jugar, que en estar peleándome con cuatro fanáticos que no tienen nada mejor en que cascarla.

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