Final Fantasy IV (NDS): Sin Luz entre la Oscuridad

A modo de entrada doble especial, honrando un gran título como lo es Final Fantasy IV, he decidido escribir dos entradas mellizas que publicaré al mismo tiempo: una «entrada de luz» y una «entrada de oscuridad», haciendo a la alusión entre dicha dualidad que se hace en la obra. En esta «vertiente de la luz» de la doble entrada especial sobre el remake de Final Fantasy IV para Nintendo DS voy a transmitiros mis impresiones sobre el título, siguiendo la corriente de la sección Let’s Play!, dejando los comentarios relativos a la dificultad del mismo a su entrada melliza de la sección ¿RPG Difíciles? que podréis consultar en el siguiente enlace: [¿RPG Difíciles?] Final Fantasy IV NDS

Final Fantasy IV NDS es un remake del clásico de Squaresoft desarrollado en 1991 para SNES. Este remake fue desarrollado y editado por Square Enix y Matrix Software y salió a la venta en 2007 para la portátil de Nintendo. Esta nueva versión, aunque compartía la esencia y el argumento del clásico de SNES, incluyó una serie de novedades tales como un renovado apartado gráfico, algunos cambios en la jugabilidad y, algo que nos dará bastante de lo que hablar en la otra entrada, un aumento notorio de su dificultad. Posteriormente, en 2012, saldría una nueva versión de este remake que incluiría, de nuevo, mejoras gráficas y jugables.

Nunca he tenido una relación muy estrecha con Final Fantasy IV, aunque esto es algo que se podría extrapolar a todos los títulos de la saga previos a las entregas de PlayStation, tal vez con la única excepción de Final Fantasy VI. Mis contactos previos a este momento con FFIV se se limitaban a la emulación de SNES, a haber visto a un amigo jugar en NDS y a, recientemente, iniciar una partida en un rom de PSP que terminé dejando por la falta de motivación que me suponía estar jugando a una copia pirata y no al juego original. Aunque la historia de Cecil siempre había despertado mi curiosidad, no ha sido hasta el momento actual, en el que me he conseguido hacer con una copia del cartucho de NDS, que le he dado a esta entrega su merecida oportunidad.

FFIV Osc 5

Primero me gustaría aclarar que no he terminado FFIV, no obstante como me he quedado justo a las puertas del enfrentamiento con el jefe final considero que tengo el bagaje suficiente como para conformar una opinión sobre el mismo ¿Qué por qué no lo he terminado? Porque hay determinados momentos, demasiados para mi gusto, que la dificultad del juego se torna absurda. Lo comenté en su día en Twitter y, aunque entraremos más en detalle en la otra entrada, lo repetiré en rasgos generales para que se entienda un poco mejor esta entrada. Digo que se torna absurda porque en determinados momentos los enfrentamientos aleatorios, además de hacerse muy pesados, en ocasiones reúnen una serie de criaturas que encadenan varios ataques en área que terminan aniquilando al equipo sin que si quiera puedas defenderte. Por desgracia, esta situación la viví varias veces y cada vez que me pasaba no solo perdía un preciado tiempo de juego pues tenía que volver al último punto de guardado (Ya sabéis que no tengo demasiado tiempo para jugar), sino que además me ponía de mal humor esta situación que se escapaba de mi control. Como hace tiempo decidí que quería jugar a videojuegos para divertirme y no tenía nada que demostrar a nadie, decidí que, pese a que estaba encantado con el argumento y con varios aspectos de la jugabilidad, no iba a estar jugando a un juego que había dejado de divertirme. Tal vez en un futuro lo retome, no lo sé, pero lo más seguro es que lo haga con una versión que no sea este remake.

Y ahora entremos en materia. Antes de empezar es importante tener en cuenta de que estamos ante un título de principio de los noventa, con todo lo que ello implica, y aunque voy a subrayar bastantes aspectos negativos atribuibles al paso del tiempo, la verdad es que es un título que a mi parecer no ha envejecido nada mal.

Desde el punto de vista argumental, FFIV nos sitúa en la piel de Cecil, el comandante de la flota aérea de Baronia, los Alas Rojas, y un Caballero Oscuro que creció como un huérfano bajo el mismísimo amparo del rey de la nación. Al inicio de la aventura los Alas Rojas, bajo las órdenes del rey, arrasan la ciudad de Mysidia para hacerse con su Cristal Elemental. Tras dicha masacre, Cecil empieza a cuestionar las últimas órdenes de su rey pues siente que ha cambiado, que es una persona diferente a la que lo crió. Los rumores de la desconfianza de Cecil llegan a los oídos del rey que, a modo de castigo, despoja a Cecil de su cargo y le encarga junto a su amigo Kain, un Draconarius, llevar a la aldea de Mist un misterioso anillo. De este modo arrancan unos acontecimientos que llevarán a Cecil y a toda una corte de variopintos personajes a recorrer el mundo de FFIV para poner fin a una creciente amenaza que pone en peligro al mundo. Una batalla entre la luz y la oscuridad.

A nivel del desarrollo argumental se hace patente lo que comentábamos de que estamos ante un videojuego de principios de los noventa en muchos aspectos. Por ejemplo la puesta en escena es bastante abrupta, a diferencia de los largos prólogos a los que nos tienen acostumbrados los recientes títulos de la saga, y el desarrollo de los acontecimientos también peca de ello y, en ocasiones, de falta de contexto. Con esto último quiero decir que me he visto envuelto a lo largo del juego en determinadas situaciones sin saber muy bien cómo y rodeado de personajes que a penas conocía. No obstante en los compases finales del juego, aunque me parece que hay cierto alargamiento artificioso del mismo en forma de mazmorras bastante tediosas, el argumento va in crescendo y termina atrapándote y volviéndose más interesante si cabe.

FFIV Osc 7

Y enlazando de cierto modo argumento y jugabilidad es el momento de hablar de los personajes. FFIV peca de no profundizar demasiado en aquellos personajes que no son Cecil, aunque sí que es verdad que como protagonista y como personaje Cecil me ha fascinado. Si bien es cierto que cada personaje tiene su pequeño arco argumental, este suele bastante escueto y, porque no decirlo, suele terminar de forma abrupta en una muerte o en una baja. Sí, en FFIV parece que «muere» hasta el apuntador y no tengo la menor duda que este videojuego es la fuente en la que se inspiró George R. R. Martin para escribir ese baile sangriento que son las novelas de Canción de Hielo y Fuego. Bromas a parte, aunque en cierto modo esto da dinamismo al juego, pues cada dos por tres estamos controlando personajes diferentes y por tanto tendremos que ir adaptando nuestro estilo de juego a cada situación, los aspectos negativos que derivan de ello son mayores a los beneficios.

En primer lugar estas pérdidas de personajes suelen tratarse de bajas «vacías» por decirlo de algún modo, pues ni llegamos a encariñarnos demasiado con los personajes, ni empatizamos con ellos, ni tampoco se les da una mayor trascendencia argumental más allá del suceso que les lleva a su retiro. Al final parece que el camino de Cecil es un reguero de sangre y desgracia pero como que tampoco le afecta demasiado, algo que por ejemplo no observamos en protagonistas de entregas más recientes como podrían ser Squall o Yitán. Y en segundo lugar estaría la pérdida de determinadas profesiones que nos podrían gustar o con las que nos podíamos sentir cómodos… ¡Eso sin contar que los objetos equipados a estos personajes también se pierden! Entiendo que FFVI en un videojuego de los noventa y que es muy fácil juzgarlo desde una perspectiva actual, pero independientemente de la perspectiva creo que con el tema de hacer desaparecer y reaparecer personajes se pasaron…

FFIV Osc 3

En cuanto al combate, FFVI utiliza un Active Battle System, un clásico combate por turnos en el que la barra de acción se va cargando con el tiempo. Durante las batallas podremos controlar hasta un total de cinco personajes al mismo tiempo, lo que desde mi punto de vista contribuye un poco al caos a la hora de gestionar ataques, hechizos de soporte y curaciones. Demasiados personajes que controlar a la vez en este tipo de sistema de combate. Como adelantaba previamente, cada personaje posee una profesión de las clásicas que encontramos en el resto de entregas de la saga, como por ejemplo serían un Mago Blanco, un Monje o un Mago Negro. Además, relacionado con las profesiones, en este remake disponemos de los Aumentos, una suerte de objetos de uso único que permitirán enseñar habilidades de otras profesiones a los personajes. De este modo podremos por ejemplo tener un Mago Blanco con la habilidad Canción propia de la profesión Bardo. He de decir que conseguir estos Aumentos no es nada intuitivo y siguiendo la historia principal son muy pocos los que obtendremos fácilmente.

FFIV Osc 2

En cuanto a las mazmorras no son de per se muy extensas, pero el abuso de los combates aleatorios y la fuerza desmedida de los contrincantes, que como comentaremos con más profundidad en la entrada sobre la dificultad, puede ponerte fácilmente contra las cuerdas y terminan haciendo que estos calabozos se tornen bastante tediosos. La de veces que hubiese pagada por tener alguna habilidad del tipo Mitad/Ningún Encuentro. El problema es que esto en los últimos escenarios se intensifica, una suerte que la mejora argumental paralela actúa de contrapeso a este hecho ya que de lo contrario hubiese dado carpetazo al título bastante antes de cuando lo he hecho.

En cuanto al diseño gráfico he de decir que me parece bastante deficiente en el caso de esta versión de NDS. Aunque estos gráficos en tres dimensiones se agradecen en determinados momentos de la historia, como lo sería en las «cinemáticas», de lejos me quedo con los modelos en dos dimensiones clásicos propios de la versión de SNES o de PSP, porque los primeros se ven con un pixelado un tanto molesto. Hablando de modelos de personajes y de enemigos, la conversión de determinados modelos al 3D me parece nefasta. Por ejemplo pondría los casos de Kain y de Cecil Caballero Oscuro, modelos que me parecen completamente desproporcionados con esa cabeza y ese torso enormes en comparación con unas piernecitas que parece que se vayan a romper en cualquier momento.

FFIV Osc 4

La música en cambio sí que me ha gustado. Congruente con lo que se ve en pantalla y para nada monótona. Me quedo con un tema de la banda sonora, el del enfrentamiento contra los jefes. La verdad es que se agradece que un tema que va a sonar tantas veces durante el juego, y más cuando impera una dificultad que te obligará a repetir más de un enfrentamiento, sea pegadizo:

Y después de haberle dado tantos palos llega el momento de la puntuación… ¿Cuán satisfactorio me ha sido jugar a Final Fantasy IV NDS?

4

Era de esperar. Parece paradójico que en esta «entrada de la luz» haya arrojado más contra-argumentos, propios de una «entrada de la oscuridad». No lo voy a negar, las complejidades, el tedio de los encuentros aleatorios y la dificultad absurda y «rota» de determinados puntos del juego han terminado arruinando mi experiencia de juego y han sido las principales responsables de la merma en mi puntuación. No obstante, aunque en ocasiones más por cabezonería que por gusto, me he terminado quedando a las puertas del final del juego y la verdad es que a la definitiva me siento muy satisfecho de ello ya que he podido conocer esa gran historia que se esconde detrás de un título de tanto renombre como es Final Fantasy IV.

A nivel argumental, pese a los vaivenes iniciales, el juego ha terminado por atraparme y este ha sido el principal motivo que me ha mantenido al pie del cañón pese a lo absurdo de la dificultad y de algunas mecánicas. Sin duda hubiese disfrutado más de la versión clásica con una dificultad más justa, aunque he de reconocer que el aumento de la dificultad de este remake, aunque me haya dado varios dolores de cabeza, viéndolo por el lado positivo lo he agradecido en el sentido de que buscaba un RPG por turnos de estas características que fuese un verdadero reto, pese a que en ocasiones esta dificultad no tenía ni pies ni cabeza (De todo esto hablaré más en detalle en la otra entrada la cual también os animo a leer).

Otro ejemplo de que Squaresoft sabía hacer muy bien su trabajo. Un clásico imprescindible para todos los aficionados a la franquicia Final Fantasy que merece la pena que juguéis al menos una vez en vuestra vida. La historia de Cecil es una historia que merece ser contada pero que, sobre todo, merece ser jugada, aunque también os recomiendo que no lo hagáis en la versión remake de NDS.

2 comentarios sobre “Final Fantasy IV (NDS): Sin Luz entre la Oscuridad

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