De Jugador Hardcore a… Padre de Familia

Estrenamos sección, haciendo alusión al clásico de los 80-90 protagonizado por el afable Rick Moranis, en la que debatiremos sobre la posición en la que quedan los videojuegos llegado ese momento maravilloso de la vida que es el de formar una familia. Me gustaría no solo compartir mi experiencia al respecto sino también poder recomendar aquellos títulos y aquellas opciones «videojueguísticas» más apropiadas para este momento vital ¿Conseguiremos dar respuesta a la eterna pregunta? ¿Cuándo el amor entra por la puerta los videojuegos salen por la ventana?

Adaptarse o morir, hablando en términos de videojuegos. Existen una serie de acontecimientos sociales en la vida del ser humano que suponen un cambio sustancial en su forma de vida: el fin de los estudios y el inicio del trabajo, la independencia de los padres, el matrimonio… Pero sin duda el más maravilloso e importante es el de formar una familia. La vida te cambia por completo. Podríamos llenar páginas sobre ello, pero este blog trata sobre lo que trata así que nos centraremos en ver como los videojuegos encajan dentro de esta ecuación.

En mi caso, esta fue la primera vez que verdaderamente me di cuenta de la titánica exigencia en términos de tiempo que tienen la mayoría de los videojuegos. Y es que en mi caso, con un guerrero de nivel dieciocho meses y una nueva compañera de batallas en camino (qué espero por mi salud que sea una maga o una druida o cualquier otra clase pero más modosita), encontrar tiempo para los videojuegos es más difícil que encontrar un Pokemon varicolor. Y es que actividades como pasear con Epona por la campiña de Hyrule quedan sustituidas por paseos con el carrito por el parque, pagar tributos en Age of Empires para mantener una alianza por pagar a Hacienda, montar una raid a Ciudadela Corona de Hielo para sacar equipo por montar una raid a las rebajas de El Corte Inglés para equipar a tus retoños, hacer un par de misiones secundarias para sacar unos oros extra por echar horas extra en el trabajo para llegar a fin de mes… Y así un largo etcétera.

Como podéis ver el tiempo se convierte en el principal enemigo a batir y es necesario desarrollar alternativas de juego que te permitan sacar horas de debajo de las piedras para poder seguir disfrutando de los videojuegos, siempre y cuando no te vendas al enemigo y te pases a los juegos de SmartPhone para poder «echar una partidilla» arañando los quince minutos del zurullo. En mi caso, aunque esto último es totalmente legítimo, me he mantenido fiel a las consolas aunque me haya costado algunas horas preciadas de sueño. Pero teniendo en cuenta que con niños pequeños el insomnio parece ser una constante en la vida, el cuerpo es sabio y se adapta a la falta de sueño por lo que termina siendo un mal menor trasnochar para jugar.

Cariño 5

Pero si algo pienso que ha sido realmente importante durante este proceso, más que la búsqueda de ese ratito de tranquilidad que te permita encender la consola, es el trabajo psicológico que hay detrás de todo esto. Aunque ver que tu tiempo de ocio queda reducido a la mínima expresión es algo duro, es importante aceptar que tu vida ha cambiado. Hay que aceptar que las largas tardes de vicio para jugar con los amigos, hacer una raid en World of Warcraft, sacar los trofeos de platino más exigentes o cualquier otra actividad que requiera una jornada prolongada de juego queda en el pasado, no solo porque no tienes tiempo, sino también porque no es lo que toca en este momento. Son años en los que hay que centrarse en cosas más importantes y disfrutar al máximo de ellas, y ya habrá más tiempo para los videojuegos en el futuro (Espero que antes de la jubilación…).

Cariño 1

Subrayo lo del trabajo psicológico porque es necesaria proceso de reflexión y adaptación ya que el vuelco que da la vida es tan grande que hay que poner las ideas de uno mismo en orden para no caer en la frustración. Seguimos hablando de videojuegos, en mi caso, tras el nacimiento de mi primer hijo al principio me costó bastante asimilar estos cambios. Pasé de «tener carta blanca» para poder disfrutar de mi mayor afición a no poder dedicarle siquiera una hora diaria, y todo de la noche a la mañana. Estos periodos de «sequía» se alternaban con otros periodos de «bonanza videojueguil», que no de calidad vital pues normalmente eran producto de noches en vela, debido a los cambios propios de los patrones de alimentación y sueño que tienen los bebés a medida que crecen. Un verdadero caos que dio paso a una frustración, pues pensaba que podría mantener en cierto modo mi afición a los videojuegos, algo que me fue imposible, y ante tal autoexigencia terminé por no encontrar en los videojuegos ese refugio donde poder desconectar de las vicisitudes del día a día y poder refrescar la mente. Los videojuegos en cierta medida terminaron por convertirse más en una preocupación que en algo para disfrutar, algo que en alguna ocasión ya he referido en este mismo blog (Sistema de Trofeos/Logros: Una Reflexión Necesaria), e incluso hubo alguna temporada que los dejé de lado en pos de otras aficiones como la lectura o la escritura.

No obstante, gracias a estos procesos reflexivos, terminé por reconciliarme con el videojuego al encontrarle un espacio apropiado dentro de mi nuevo marco vital. Partiendo de la filosofía de más vale calidad que cantidad, empecé a centrarme en aprovechar y disfrutar de cada hora de juego dándoles ese sentido de diversión y desconexión que se había empezado a diluir. No podía jugar como antes, pero iba a hacer que cada hora de juego valiese mucho más que una hora de juego de antes. Y con cambios en mis patrones de juego, como por ejemplo dejando de lado los trofeos de platino, rechazando videojuegos excesivamente largos o que pudieran llegar a convertirse en un factor estresante o comprando únicamente aquellos videojuegos a los que me apetecía e iba a jugar, la verdad es que no me ha ido tan mal. Tal vez solo pueda jugar en condiciones un par de días a la semana, rascando alguna hora suelta con una consola portátil el resto de días, pero ahora mismo, con esta nueva perspectiva más sosegada, estoy disfrutando de los videojuegos como pocas veces lo había hecho antes, incluso diría que a nivel de aquellos maravillosos años de inicio en el mundillo con mi primera PlayStation.

Cariño 6

Los videojuegos y la vida familiar son algo difícil de compaginar pero no imposible. Si alguien está pasando, como pasé yo, por esos momentos de confusión le invito a reflexionar y a replantear las cosas. Formar una familiar tal vez sea una de las épocas, por no decir la época, más bonita de la vida de una persona y es una pena que elementos externos tales como las aficiones que deberían estar ahí para sumar puedan terminar restando en el conjunto. Es el momento de la familia, no el momento de los videojuegos, y pese a todo estos últimos se pueden llegar a disfrutar como nunca habríais imaginado.

Cariño 3

Y después de daros la turra con mis batallitas simplemente decir que con este cambio de actitud positiva no solo he disfrutado como un «moñeco» de la mayoría de videojuegos a los que he jugado más recientemente, sino que también en «términos cuantitativos», para quien más le importen les números aunque insisto que no son lo importante, pese a todo este año he completado la friolera de quince juegos, he mantenido el blog bastante vivo a mi parecer y no he descuidado la mayoría de mis otras aficiones. Al final todo cuestión de actitud y de organización.

¿Y cuál será el futuro de esta sección? Pues además de contar alguna que otra batallita más, pues es algo que me encanta, me gustaría centrarme por ejemplo en hacer recomendaciones sobre aquellos géneros de videojuegos o aquellos videojuegos que, desde mi punto de vista, son más y menos apropiados para el estilo de vida del padre de familia amateur. Pero todo tiempo al tiempo.

8 comentarios sobre “De Jugador Hardcore a… Padre de Familia

  1. Todos pasamos por esto cuando entramos al «Level» de Familia con Hijos. El tiempo de dedicación a los videojuegos siempre baja pero igual se disfruta. Y también se puede tener la nueva compañía para pasar nuestras aventuras en los videojuegos, Me ha gustado el artículo, entiendo perfectamente la situación. Saludos 😀

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Muchas gracias por comentar! 😊 Es un “Level” duro pero que te enseña a apreciar y a disfrutar más de los videojuegos. La verdad es que tengo ganas de que los peques se hagan mayores para poder disfrutar con ellos de los videojuegos y sacar el niño que llevo dentro 😁🎮

      ¡Gracias de nuevo por el apoyo! ¡Un saludo!

      Me gusta

  2. Ay, yo me siento también muy muy reflejada también… Que he estado en el RO a pie del cañón en cientos de WOE y renací mi priest, YO que en el WOW hubo una época que raideaba 3 veces por semana con personajes diferentes, que fui Guildmaster de una guild que hacía High End…

    Y ahora no sé ni cuándo fue la última vez que pisé un MMORPG. T_T

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Muchas gracias por comentar Taisa! ¡El MMORPG otro de los grandes enemigos de los padres! Es uno de los temas que tengo en mente comentar en un futuro en esta sección… Demasiado incompatible con la vida familiar (Aunque es cierto que cuando yo raideaba siempre había alguien que tenía a los hijos recién acostados, en el colegio… ¿Hay luz al final del túnel? 😂)

      ¡De nuevo gracias por comentar y por el apoyo! ¡Un saludo! 😁

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s