El “Hiperconsumismo” en el Mundo de los Videojuegos

[PTS = PTW] como abreviatura de Pay to Win = Pay for Shit. Empezamos el año introduciendo un nuevo cambio estilístico en el blog y es que a partir de ahora, y con el tiempo lo intentaré aplicar a publicaciones pasadas, las entradas de cada sección dejarán de venir numeradas y la sección a la que pertenecen aparecerá entre corchetes al inicio del título de la entrada. El nombre de la sección aparecerá abreviado, como en el presente caso, si considero que el nombre completo alarga demasiado el título de la entrada restando visibilidad al mismo.

No es más feliz el que más tiene sino el que más sabe disfrutar de sus cosas. De esta idea parte una entrada en la que trataremos un tema que pienso que viene como anillo al dedo en las presentes fechas: el «hiperconsumismo» en el mundo de los videojuegos, a falta de que se me ocurra un término que discierna de un modo más correcto este concepto. Desde el mes pasado entramos en esa carrera de capitalismo voraz que nos acompaña todos los años: Black Friday, Cyber Monday, rebajas de diciembre, rebajas de Navidad, rebajas de enero… Una carrera en la que las que las ofertas en videojuegos no son una excepción. Muchas de estas ofertas son, tanto a nivel de hardware como de software, una auténtica delicia para el consumidor: consolas y periféricos con grandes descuentos, títulos de reciente lanzamiento casi a mitad de precio… Todo ello al alcance de la mano de aquel que, sin siquiera buscarlo, tiene acceso a Internet o a cualquier otro medio de comunicación debido a una publicidad que podríamos tildar incluso de agresiva ¿Pero realmente necesitamos todas estas ofertas? En mi caso os adelanto que no.

Consumo 2

Esta entrada parte pues de mi situación personal, situación en la que se encuentra parte de la comunidad de aficionados a los videojuegos, pero que no sería aplicable a muchos otros. Por ejemplo, mi yo de hace quince años, despreocupado, con prácticamente todo el tiempo del mundo y con no mucho dinero, hubiese recibido estás ofertas como agua de mayo. En cambio mi yo presente, esta vez con dinero pero con muy poco tiempo para invertir en videojuegos, empieza a sentir estás ofertas más como una carga que como algo positivo. Y es que al final se crea un problema y es que termino acumulando más videojuegos de los que puedo jugar y probablemente vaya a poder jugar en un futuro.

Desde hace un tiempo, mes tras mes, he visto como el número de cajas de videojuegos que pueblan mi estantería ha crecido peligrosa y desenfrenadamente. Lo que inicialmente podía manejar, por cuestiones de trabajo y de familia, se ha convertido en una pila de cajas sin desembalar, algunas de ellas hasta con la duda de que vayan a ser desembaladas algún día. Es muy difícil decir que no a un videojuego que te gusta y que encuentras de repente un día por 20€, y quien dice uno dice dos, mientras tanto la industria mes tras mes, día tras día, nos inunda de nuevos lanzamientos atractivos.  Muchísimos videojuegos a precios competitivos y poco tiempo para disfrutarlos. Al final, como la vida no te da para más, de tres videojuegos que compras terminas jugando a uno mientras los otros dos esperan un turno que parece no llegar nunca a merced del reclamo que suponen las nuevas compras.

Consumo 4

Al final, en mi caso, he llegado a la conclusión de que hay que parar, de que en una situación similar a la mía no merece la pena ese ahorro de dinero que aportan las ofertas en pos de una mayor ansiedad y de un engorde «vacío» de mi colección de videojuegos. Al final la oferta sale cara porque, ¿dónde van esos 20€ si al final no voy a poder jugar al videojuego y este se va a quedar cogiendo polvo en una esquina? ¿No será mejor que lo compre cuando realmente tenga pensado jugarlo?

Con esto en mente he tomado la decisión de cerrar el grifo y de guiar mis compras más por mis preferencias y por lo que me apetezca jugar en cada momento que no por ofertas o por chollos que encuentre por casualidad. Con esto no quiero decir que vaya a dejar de adquirir nuevos videojuegos hasta que limpie todo lo que tenga en mi colección, pues hay títulos que llevan ahí más de un año y cuyo hype, porque cuando tienes poco tiempo para jugar tienes que guiarte por el hype, se perdió tiempo atrás. En consecuencia tengo intención de cambiar mi modelo de consumo por uno más comedido y responsable en el que únicamente vaya a adquirir aquellos títulos que vaya a consumir, independientemente de que sean de lanzamiento o de oferta.

Consumo 1

Al adherirme a este nuevo planteamiento, que ya he puesto en práctica, la verdad es que en este mes de diciembre he ahorrado bastante en videojuegos, comparativamente con el año pasado. Únicamente me he comprado un título de Nintendo Swicht, Pokemon Espada, al que estoy jugando en el momento actual, ya que en PlayStation 4 aún tengo bastante trabajo por delante con Death Stranding… ¡Y eso que por delante de mis ojos han pasado ofertas realmente jugosas de títulos que deseaba jugar! Pero me pregunto, ¿para qué los quiero comprar en el momento actual si dentro de unas semanas o meses, cuando pueda jugarlos, tal vez tenga ganas de jugar a otra cosa?

Espero que esta reflexión pueda servir a alguien, pues no es la primera vez que en redes sociales leo u oigo el testimonio de personas a las que les ha ocurre algo similar. Pienso que esta actitud no es extraña en aquellos de mi generación, pues estábamos acostumbrados al «desenfreno videojueguístico» de la época de PlayStation y PlaySation 2 en la que la suma del tiempo libre propio de la niñez y la adolescencia y el gran abanico de posibilidades que ofrecía la piratería creaban un ecosistema que era un auténtico Jardín del Edén para el aficionado a los videojuegos, que tenía a su disposición una enorme cantidad de videojuegos y el tiempo necesario para jugarlos.

Los tiempos cambian y la gente cambia, y con ello los patrones de disfrute de las aficiones. Creo que el ejercicio que planteo aquí es bastante sano y pienso que en mi caso esta nueva filosofía, que pregona que no es más feliz el que más tiene sino el que más sabe disfrutar de sus cosas, le viene de perlas a mi actual estilo de vida. Y de momento no me va nada mal, y hasta me atrevería a decir que a día de hoy valoro y disfruto más los videojuegos, jugándolos uno tras otros, que no antaño que al disponer de tanto tiempo jugaba a diez videojuegos a la vez y no terminaba ni la mitad y ahorrándome la ansiedad de acumular una lista crecientes de títulos que esperan su turno para ser jugados.

Consumo 5

3 comentarios sobre “El “Hiperconsumismo” en el Mundo de los Videojuegos

  1. En mi caso, hago una lista de juegos que me han llamado la atención, para facilitarme la búsqueda de mi siguiente título cuando ya haya terminado el que tenía. Y al ser una lista moldeable, me ayuda a discernir entre el capricho del momento y lo que realmente quiero.

    Graciosamente, la lista se volvió otro juego para mi. Hasta ordené los titulos en la siguiente jerarquía: Año de publicación>orden alfabético.

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    1. ¡Gracias por comentar Leaf! Pues la verdad es que no es una mala idea lo que propones 🤔 Aunque la verdad es que con lo variables que son con el tiempo mis gustos no sé yo si me podría ceñir a una lista aunque esta fuese moldeable. Eso sí, una lista de pendientes para ir sacando de ahí ideas cuando no tenga muy claro a que jugar no la descarto 😅

      ¡Un saludo Leaf! 😁

      Le gusta a 1 persona

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