TLOZ Link’s Awakening Remake: Volviendo a Soñar con Isla Koholint

Hay videojuegos que, por un motivo u otro, quedan grabados en el recuerdo. The Legend of Zelda: Link’s Awakening (Game Boy – 1993), por su atmósfera especial, es uno de ellos. Mi historia personal con este título se remonta hasta hace casi veinte años con Game Boy Color y la versión DX de este título. Por aquel entonces yo tenía muchísimo hype por todo lo relacionado con la saga Zelda, así como por los personajes de Nintendo en general. Gracias a mis amigos había podido disfrutar de Ocarina of Time y Majora’s Mask en Nintendo 64 y de A Link to the Past en SNES, por lo que mi idea a cerca del universo de Zelda se sustentaba en estas tres entregas cuyas conexiones son evidentes. En ese contexto mi primer contacto con Link’s Awakening se me antojó extraño.

Acostumbrado a ese Hyrule de Ocarina of Time, el onírico mundo de Isla Koholint, que más bien parecía un lugar que hacía frontera entre Hyrule y Reino Champiñón, por las características de las criaturas que habitaban la zona, me parecía algo fuera de lugar dentro de la saga Zelda. No concebía a Link derrotando a un Goomba o aliándose con un Chain Chomp. Con mi mentalidad infantil del momento incluso llegué a pensar que se trataba de un videojuego no oficial. No obstante eso no me impidió disfrutar de la que es, a día de hoy, una de mis aventuras favoritas de la saga. En aquel entonces no fui capaz de completar el título, me quedé atascado con el puzzle de la mazmorra de El Huevo del Pez del Viento, por lo que cuando anunciaron el remake, la combinación de nostalgia y de querer terminar lo antaño empezado, hicieron que no dudara mucho en adquirir el título y de rebote la Nintendo Swicht para jugarlo.

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Y de este modo es como es como ha llegado a la sección Let’s Play! el primer título no perteneciente a PlayStation 4. Gracias a la portabilidad de Nintendo Swicht, que me ha permitido ir arañando minutos a lo largo del día, he podido ir jugando paralelamente a PlayStation 4 la cual copaba mi tiempo de juego en su práctica totalidad por la enorme cantidad de títulos que tengo pendientes en dicha plataforma. Pero bueno, hablemos de lo que nos incumbe en esta entrada que es Zelda.

The Legend of Zelda: Link’s Awakening Remake fue desarrollado por Grezzo en 2019 para Nintendo Swicht. Salvando evidentemente el abismo técnico, tanto gráfico como jugable, y algunos añadidos como un «Dungeon Maker» y más Piezas de Corazón, la fidelidad entre juego original y remake es pasmosa, lo que es un punto a favor para trasladarse a esa niñez de Game Boy.

Desde el punto de vista argumental Link’s Awakening se sitúa después de los acontecimientos de A Link to the Past, tras los cuales Link se embarca en búsqueda de nuevas aventuras para entrenar y prepararse por si el mal regresara. En el transcurso de sus viajes, el navío de Link naufraga en una tormenta y nuestro héroe acaba en una playa de una misteriosa isla denominada Koholint, donde será rescatado por una habitante del lugar, Marin. Tras dar sus primeros pasos por la isla, un misterioso búho advierte a nuestro héroe de que si quiere salir de aquel lugar debe despertar al guardián de Isla Koholint, el Pez del Viento, y para ello deberá reunir una suerte de ocho instrumentos mágicos esparcidos por los distintos calabozos de la isla.

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Partiendo de esta base, el desarrollo del título es similar al de otros títulos de la saga, basándose en completar mazmorras a la par que Link amplía su arsenal, lo que le permitirá acceder a nuevas zonas inaccesibles inicialmente. Paralelamente a esto, Link’s Awakening incluye otra misión «secundaria», que se torna principal pues completara será necesario para completar el juego, muy entretenida que consistirá en ir intercambiando objetos con los habitantes de la isla, a modo cadena de favores.

En cuanto a los personajes, el estilo gráfico del remake les viene como anillo al dedo, haciéndolos más amables y entrañables que en la entrega original. Aquellos personajes que gozan de mayor protagonismo, como sería por ejemplo el caso de Marin, tienen unas líneas de diálogo de lo más interesante, que junto a los hechos sobre la naturaleza de la isla que se desvelan hacia el final del juego, invitan a reflexionar, alcanzando unos matices y una profundidad argumental que pienso que no veríamos de nuevo hasta Majora’s Mask. Un interesante planteamiento que deja a medias tras un final de la historia un tanto abrupto a mi parecer, evitando profundizar demasiado en las consecuencias de acciones de calado como despertar al Pez del Viento, haciendo que una decisión de semejante calibre sea baladí y parezca tomada simplemente por «instinto» tal como aconseja el mencionado búho a Link.

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En cuanto a la jugabilidad, estamos ante un clásico Zelda en vista cenital con sus mecánicas características, mi tipo favorito de Zelda. Pese a la adaptación a los tiempos actuales, la excelencia de las mecánicas de este título se hace patente pues son  muy divertidas y plenamente disfrutables como el primer día.

Hablando de contenido, Link’s Awakening siempre me ha parecido un título de suficientes que sabe encontrar el término medio y no cae en excesos, lo que lo hace realmente cómodo de jugar. El mapa de Isla Koholint no es excesivamente grande, pero lo es lo suficiente como para contener diversos biomas e invitar al jugador a perderse y a explorar sus entornos para descubrir los numerosos secretos que esconde. El arsenal de Link tampoco es muy grande, pero lo es lo suficiente como para que el jugador sienta que cada arma y cada objeto es útil en la aventura, más allá que para superar la mazmorra de turno. Además, el juego constantemente te está recordando, a través de puzzles y enemigos, que el arsenal de Link se compone de más de una espada y un escudo. Otros títulos de la saga ofrecen arsenales mucho más amplios, lo que a priori parece positivo, pero que, si no están bien explotados como suele ocurrir, terminan desaprovechándose pues el jugador tenderá a utilizar aquellos objetos más útiles olvidando el resto en su inventario.

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En cuanto a minijuegos y a misiones secundarias, de nuevo sin caer en exceso, Isla Koholint ofrece una variedad de los mismos nada despreciable y para todos los gustos. Este título ofrece incluso una mazmorra completamente opcional, la Mazmorra de Color, donde podremos obtener una de las famosas túnicas de Link, roja o azul, con su respectiva mejora de atributos.

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Cerrando el bloque de la jugabilidad tendríamos el diseño de jefes y de mazmorras. En cuanto a lo primer, los jefes de Link’s Awakening aunque bien diseñados y con mecánicas variadas, recuerdan a enfrentamientos de títulos previos. Su dificultad es prácticamente nula, salvando tal vez el jefe final y el minijefe Armos Knight. De las mazmorras ya no digo lo mismo. Con un diseño de niveles excelente, las mazmorras incluyen retos y puzzles de creciente dificultad a medida que se progresa en el juego, dificultad que está ya presente desde los calabozos iniciales. Esto es así hasta el punto que tengo que reconocer que en más de una ocasión he tenido que recurrir a alguna guía para obtener esa llave pequeña que me faltaba o resolver un determinado puzzle. La duración de las mazmorras, y del juego en general, responde de nuevo a esta norma que parece que rija Link’s Awakening: ni largo ni corto, suficiente.

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En cuanto al apartado técnico este remake trae consigo unos gráficos renovados y muy bonitos que desde mi punto de vista son un completo acierto que, tal como comenté con anterioridad, a los personajes, y a la isla en conjunto, les vienen como anillo al dedo. A los que me leéis no os debería extrañar esto pues soy un aficionado declarado de este tipo de gráficos estilo «toon» con esas paletas de colores tan vivos. Sin duda ese mundo de ensueño que es Isla Koholint se ve más bonito que nunca. La banda sonora también, completamente renovada y adaptada a los tiempos actuales, suena mejor que nunca.

Por último en este apartado me gustaría hablar del rendimiento. Tras la salida del título muchas fueron las voces que señalaron que este remake presentaba varios problemas de caídas de FPS que entorpecían la jugabilidad. Si bien lo primero es cierto, y a mí sobre todo me ocurría cuando cargaba una partida, con lo segundo discrepo. Estas caídas puntuales de FPS, que además son muy suaves, en ningún momento me han llegado a entorpecer y para nada en absoluto afectan a la experiencia de juego. Creo que emplear esto para crucificar el título me parece buscarle los tres pies al gato y responde a intereses completamente distintos al disfrute del videojuego.

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Dicho todo esto pasemos a la valoración… ¿Cuán satisfactorio me ha sido jugar a The Legend of Zelda: Link’s Awakening Remake?

8

The Legend of Zelda: Link’s Awakening Remake es un título muy divertido y visualmente muy atractivo que pone de nuevo de manifiesto que las fórmulas del pasado siguen funcionando y que se pueden adaptar de una forma excelente a las plataformas actuales. Un título imprescindible tanto para aquellos que en su día vivieron esta aventura de Link y quieran rememorar de la mejor forma posible sus pasos por Isla Koholint como para aquellos que en su día no disfrutaron de esta aventura. Un Action RPG con vista cenital para todos los públicos, divertido y entrañable tanto para novatos como para veteranos en el género, y que no debería faltar en la colección de cualquier poseedor de una Nintendo Swicht. A mi personalmente este remake me ha encantado y me ha trasladado de nuevo a esa infancia, a esa época de ensueño, en la que jugar a un videojuego era vivir una verdadera aventura.

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