La Vida en Videojuego

Últimamente, con entradas como Videojuegos: El Octavo Arte y secciones como ¡Inolvidable!, en Save Game? estamos muy concienciados con la dimensión artística de los videojuegos. Esta entrada pretende, al igual que aquellas en las que hemos debatido sobre esta concepción del videojuego, abrir los ojos a aquel sector de la sociedad que se mantiene escéptico ante esta realidad del videojuego como vehículo de las emociones humanas y elemento artístico a la altura de otros como por ejemplo lo son el cine o la literatura.

En esta entrada voy a hablar de algunos de esos videojuegos que pasan a formar parte del recuerdo al tornarse un elemento que se entrelaza con nuestra experiencia vital y, bien porque nos sentimos identificados con la obra o bien porque esta incide en nuestras emociones durante un momento crucial de nuestras vidas, terminan ejerciendo una influencia en nuestro ser y en la construcción de nuestra personalidad. Del mismo modo que una canción, un texto, una película o cualquier otro tipo de manifestación artística nos puede marcar y puede quedar grabada en nuestro interior, a modo de recuerdo especial, como por ejemplo «aquella película que marcó mi primer año de universidad» o «aquella canción que me recuerda la época en la que conocí al amor de mi vida», un videojuego tiene también esta capacidad emocional. Esto se puede entender si atendemos al concepto de videojuego como elemento que aglutina a los demás artes (Literatura, música, arte gráfico…). Por tanto, aunque algunos piensen lo contrario, no es nada descabellado afirmar que los videojuegos, especialmente en aquellos que disfrutamos de esta afición, forman parte de nuestras vidas y de nuestro día a día, contribuyen a formarnos como personas, pueden acompañarnos tanto en momentos felices como en momentos tristes o difíciles y son capaces de emocionarnos.

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En mi caso cuando echo la vista atrás son muchos los videojuegos cuyo recuerdo evoca y por tanto, por extensión, asocio, al igual que me ocurre con otras manifestaciones artísticas como las que mencionaba previamente, a algunos de los momentos más importantes de mi vida. Un ejemplo de esto, y por ello la portada de esta entrada, lo encontraríamos en Final Fantasy XV.

La controvertida obra de Square-Enix, una de mis favoritas, siempre ocupará un lugar especial para mí por el momento de mi vida en el que este título llegó a mis manos. En Final Fantasy XV uno de los temas principales tratados en su desarrollo, entre otros, es el proceso de madurez del ser humano, el paso de una vida con escasas preocupaciones y responsabilidades, o al menos de peso, a una vida adulta en la que hay que tomar las riendas y en el que se adquiere una responsabilidad prácticamente total sobre la vida propia e incluso sobre la vida de terceros. Dentro del videojuego esto quedaría reflejado en el personaje de Noctis y en su evolución a través de los distintos eventos narrados en el título, empezando la obra como una especie de viaje despreocupado con amigos hasta terminar la misma tomando finalmente Noctis posesión y responsabilidad como Rey de Insomnia, con toda la responsabilidad que este título conlleva. Y entre punto de partida y destino, un viaje cargado de dudas y conflictos que tiene que resolver el propio personaje.

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Paralelamente a jugar a Final Fantasy XV, y a conocer los sucesos con los que tuvo que lidiar Noctis, en mi vida tuve que hacer frente también a este periodo de «maduración», en el que terminaron mis estudios y me incorporé al mundo laboral, a lo que se sumó mi independencia económica y doméstica respecto a mis padres y posteriormente la formación de una familia. Un cambio radical que tuvo lugar en un periodo relativamente corto de tiempo en el que mi vida dio muchísimos vuelcos hasta que al final tomé las riendas de la misma y me puse ese Sello de Luz en el dedo culminando, al igual que ocurrió con Noctis, con este proceso de cambio y entrada en «la vida adulta». Y, en cierto modo, este paralelismo, ese espejo que constituía el personaje, me sirvió para coger fuerzas y no flaquear en los momentos de mayor incertidumbre.

Aunque con Final Fantasy XV me he explayado bastante por lo gráfico que era el ejemplo debido a su paralelismo, no necesariamente tiene que existir esta correlación entre contenido del videojuego y experiencia vital para que el recuerdo un videojuego nos traslade a un momento especial de nuestras vidas. Por ejemplo la melodía de Final Fantasy IX, Melodies of Life, siempre me trasladará a uno de los días más felices de mi vida, el día de mi boda, pues sonó como parte del repertorio nupcial, una melodía que además me traslada a algunos de los momentos más felices de mi infancia. No por nada Final Fantasy IX fue durante mi infancia y sigue siendo uno de los videojuegos más influyentes en mi vida y del cual incluso he tomado algunos principios que han servido para construir mi propia personalidad.

Otro ejemplo sería Final Fantasy XII, que fue un videojuego que siempre relacionaré y me transportará al paso del instituto a la universidad y, en el ámbito del videojuego, a mi «abandono» transitorio de los videojuegos de consola por los videojuegos de PC multijugador. Pero de esto hablaré en otra entrada.

Estos no son más que unos pocos ejemplos de esa influencia emocional que pueden ejercer los videojuegos en nuestras vidas, de ese papel que ejercen en el desarrollo personal del individuo. Se trata de una realidad innegable que cada vez está más presente en las nuevas generaciones y que, al igual que ocurrió con el cine y sus coetáneos a principios del siglo pasado, terminará por integrarse por completo en la sociedad y pasará a ser aceptado por la mayoría social como parte de ese abanico de expresiones artísticas tan importantes para nuestro desarrollo. Del mismo modo que he mencionado videojuegos, pues a fin de cuentas es el tema que nos atañe en este blog, podría hacer lo mismo con canciones, películas, libros o series de televisión. Si me pusiera a hablar de la influencia que tuvo la serie Lost durante mi adolescencia creo que podría escribir todo un libro…

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Por tanto, atendiendo a lo anteriormente mencionado, es un absurdo, y más porque normalmente se hace desde un desconocimiento sobre el sector del videojuego, negar y no aceptar esta dimensión artística y emocional que tiene el videojuego y sobre todo descalificar o burlarse de aquellas personas que, como yo, guardan esas experiencias personales relacionadas con videojuegos y expresan lo especiales que estos han sido en algunos momentos clave de sus vidas. Por suerte, parece que poco a poco los videojuegos son cada vez se van abriendo ese hueco que se merecen dentro del sector de las manifestaciones artísticas. Espero que no quede lejos el día en que suene igual y se acepte del mismo modo el decir que un determinado videojuego marcó una época en la vida de una persona que decir que lo hizo una determinada película o una determinada canción.

8 comentarios sobre “La Vida en Videojuego

    1. ¡Muchas gracias por comentar Tiex! Me alegro muchísimo de que te haya gustado el texto y para mí es un placer conocer a alguien que también disfrute de ese modo tan especial de los videojuegos ¡Un saludo! 🙂

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  1. Un texto muy emotivo y con el que estoy muy de acuerdo, ahora mismo no me paro a pensar en ningún juego, pero si hago memoria al igual que tu, estoy seguro de que existirán un montón de obras tanto jugables como no, que me han hecho sentir cosas como a ti, esos juegos, en esos determinados momentos, aunque como todo, también depende de la persona, los juegos que toque, las experiencias personales. etc.

    En fin, me ha alegrado leer al Arald clásico, pero se me ha hecho un poco raro, después de estar acostumbrado al estilo tulero del moderno, pero oye ni tan mal tampoco, para alguna cosita de vez en cuando.

    Un beso y un buen choque de tulas.

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    1. Menudo artista eres Spi pasándote hasta por las entradas Legacy del blog, tendré que enlazar más entradas viejunas XD Lo cierto es que a veces echo de menos el estilo antiguo, en especial a la hora de tratar según que temas, aunque luego pienso en la versatilidad que ofrecen la tula y el improperio en el texto y se me pasa XD Pero bueno, por ejemplo en las guías sigo manteniendo el estilo políticamente correcto.

      Gracias por pasarte y me alegro de que te haya gustado y emosionado el texto. Menuda belleza era capaz de evocar con el verbo antaño… Un saludo y un beso tulero Spi.

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