Caballeros y Brujas: Mi historia personal con Final Fantasy VIII

Final Fantasy VIII (FFVIII) desarrollado por Squaresoft y lanzado al mercado en 1999, ahora de nuevo en el punto de mira gracias a su recién estrenado y tan esperado Remaster, ha sido uno de los títulos de la saga Final Fantasy que más controversia y opiniones encontradas ha generado. FFVIII fue la entrega de la saga Final Fantasy que llegó a nuestras manos en medio de dos de los videojuegos más aclamados de la historia, FFVII y FFIX, lo que desde mi punto de vista ha impedido que este título brillara y pasara a la posteridad tal y como se merece. Esta entrada, que adelanto va a ser muy personal y va a traer muchas anécdotas de esas que tanto me gustan, supone el inicio de una serie de entradas de varios formatos que a modo de Ciclo, tal como hice previamente con Final Fantasy IX, llegarán las próximas semanas/meses al blog y que versarán sobre la octava entrega de esta aclamada saga de JRPG.

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Aprovecho esto para mencionar que el concepto de Ciclo que teníamos hasta ahora en el blog cambiará un poco. En vez de publicar varias entradas sobre el videojuego en cuestión sobre el que versa un Ciclo en poco tiempo como hice con FFIX, a partir de ahora las entradas aparecerán más espaciadas en el tiempo y el Ciclo quedará abierto a un futuro (Sí, tengo nuevo material preparado sobre FFIX que entrará a formar parte de su Ciclo). Por tanto, los Ciclos en vez de ser series de entradas limitadas en el tiempo pasaran a formar parte de una categoría especial dentro de las Secciones. Y ahora volvamos al tema que nos concierne: FFVIII.

Salvando FFIX, mi favorito, el resto de entregas de la saga Final Fantasy me cuesta organizarlas en un ranking de preferencias. Cada una de estas entregas tiene unos pro y unos contra pero prácticamente todas me fascinan. FFVIII no es una excepción. No obstante, el caso de esta octava entrega tiene una peculiaridad que hará que siempre ocupe un lugar especial y es que fue el primer JRPG al que jugué y el responsable de que me aficionara tanto al género de videojuegos que considero a día de hoy mi favorito. Aún recuerdo cuando, con tan solo siete años, me quedé boquiabierto cuando puse en la consola por primera vez el primer disco del juego y se reprodujo la fantástica cinemática introductoria de Liberi Fatali. Acostumbrado a videojuegos con gráficos más «cartoon» no creía posible que un videojuego pudiese llegar poseer unas cinemáticas y unos gráficos tan «fotorrealistas» como los de FFVIII (Y mirad donde hemos llegado a día de hoy con títulos como Detroit: Become Human). Como dicen en mi tierra, y en clave de humor, Squaresoft «se había sacado la chufa» y nos estaba demostrando que cualquier cosa iba a ser posible en un videojuego.

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Más que profundizar mucho más en lo que es el juego, cosa que me reservo para otras entradas, me gustaría comentar algunas anécdotas personales en relación con estos primeros contactos con FFVIII:

– Recuerdo que la cinemática inicial, mencionada anteriormente, me fascinaba. No sólo por el duelo entre Seifer y Squall con la orquestal Liberi Fatali de fondo, simplemente demencial, sino también por el torrente de escenas y fotogramas aparentemente inconexos (La playa, Edea, Rinoa, la pradera, el abrazo de Rinoa y Squall…) que muestra la cinemática y que carecen de sentido hasta puntos avanzados del argumento más allá de los eventos del principio del juego. Posiblemente es la cinemática que más veces he reproducido de un videojuego. Ya no solo porque me gustaba, sino también porque por la forma en la que se presentaba pensaba que ocultaba algún mensaje relevante o algún secreto de cara al posterior desarrollo del juego y quería presumir ante mi hermano mayor y sus amigos que había hecho tal descubrimiento.

– Siguiendo esta línea de la cinemática inicial, el combate frente a Ifrit en la Caverna de las Llamas con las animaciones de los GF invocados por Squall y Quistis al inicio del juego no se quedó corto en lo que a dejarme asombrado se refiere. Me dejó marca. No había visto antes nada igual. Recuerdo que tras ver este combate, jugado por mi hermano, cogí papel, lápiz y colores y empecé a recrear ese combate en infinidad de dibujos. Pasión por Final Fantasy en estado puro.

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– La primera vez que jugué a FFVIII fue con una copia pirata, aunque posteriormente me pude redimir y reconocer el trabajo de Squaresoft comprando un FFVIII original y, recientemente, comprando la versión Remaster. Esta copia que tenía la peculiaridad de que al final del primer disco, en la cinemática de Squall cayendo de la carroza de Edea, se quedaba colgado y me impedía continuar con el segundo disco. Esto hizo que re-jugara este primer disco hasta la saciedad. Me lo sabía de memoria pero me gustaba tanto FFVIII, y no poseía en aquel entonces ninguna alternativa del mismo género, que hubo una época en la que me dedicaba a empezar y acabar el primer disco de forma cíclica, cada vez usando unos personajes y explorando distintas posibilidades. Si no hice esto más de cinco veces no lo hice ninguna.

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– De tanto machacar el primer disco, éste terminó por estropearse y en vez de colgarse al final empezó a colgarse en la cinemática del baile tras el examen de Seed. Mis ganas de jugar eran tales que empecé una partida en la que subí a Squall y a Quistis, al principio del juego tras completar la Caverna de las Llamas, a nivel 40-50 farmeando Focarrol Pequeños en la playa cercana a Balamb, porque quería derrotar a X-ATM092 en Dollet.

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– De tantas veces que jugué el episodio del ataque a Dollet terminé proponiéndome como reto el intentar derrotar a X-ATM092, la araña mecánica que te persigue tras salir de la torre de radio. Inicialmente pensaba que era imposible, pues con escaso nivel y desarrollo de los personajes lo es prácticamente, pero tras leer que sí que se podía derrotar lo establecí como una meta (A fin de cuentas, sin poder pasar del primer disco, y posteriormente ni de la mitad del mismo, tenía todo el tiempo del mundo para preparar el combate). En la partida del nivel 40-50 mencionada previamente lo conseguí sin mayor dificultad y, aunque esperaba una recompensa más allá que unos pocos PH y experiencia Seed, pues pensaba que derrotándola se abriría una línea de juego alternativa o se desbloquearía algún GF oculto (Mirad si da la imaginación de un niño…), al final el haber conseguido realizar lo que me propuse terminó siendo suficiente recompensa para mí.

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– Pese a jugar tanto a este primer disco, y poco tiempo después poder completar el juego, no fue hasta años después, ya más curtido en el género, cuando comprendí como funcionaba más en profundidad el complejo sistema de GF-Enlaces-Magia. Bendita opción de «Enlace Auto«.

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– De forma similar me ocurrió con el Triple Triad (El minijuego de cartas). Aunque comprendía las reglas básicas y desplumé jugando a las cartas a prácticamente todo el Jardín de Balamb, cuando se empezaron a aplicar las distintas reglas regionales al juego perdí por completo el control. Y a día de hoy sigo sin comprender muchas mecánicas de este minijuego (También es verdad que no me he parado nunca a leer los tutoriales al respecto…).

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– Tal como comenté en la entrada La vida se abre camino… – Apariciones Estelares de un Tyrannosaurus Rex en los Videojuegos, la primera vez que me encontré con el Arqueosaurio en el Jardín de Balamb me llené de coraje y me dio la paliza de mi vida. Esta fue tal que fui todo enfurruñado a exigir explicaciones a mi hermano mayor, al que tenía como alguien completamente conocedor del juego y del género (Y sabía lo mismo que yo…), por no avisarme de que semejante criatura acechaba en la zona.

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– Probablemente la guía oficial Piggyback de FFVIII sea la guía que mas veces haya leído en mi vida, y no necesariamente porque la necesitará para avanzar en el juego, lo hacía porque me encantaba conocer más sobre el mundo de FFVIII y me encantaba dejar volar mi imaginación con las incontables ilustraciones que traía.

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– Pese a que en su día exploté bastante FFVIII, realmente habré completado el juego un par de veces y hará más de diez años por lo que, aunque el primer disco me lo conozco como la palma de la mano, mi memoria está bastante ensombrecida en lo que al resto de la historia se refiere. Gracias al estar jugando al Remaster estoy rememorando muchos recuerdos del resto del juego que creía completamente olvidados. Es como si estuviese descubriendo de nuevo FFVIII y eso es una sensación asombrosa.

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– La animación del GF Hermanos era, y es, a día de hoy una de mis favoritas dentro del universo Final Fantasy. Si me pude reír la primera vez que la vi:

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Tras leer esto podréis fácilmente concluir que sin duda Final Fantasy VIII es un videojuego que me dejó marca. Fue uno de los videojuegos más influyentes en la formación de mi afición por los videojuegos. Un videojuego que, aunque a diferencia de otras entregas de la saga dejé en el olvido con el paso del tiempo, gracias a la versión Remaster lo he podido re-descubrir a día de hoy y que, tras decir que lo estoy disfrutando casi como en el primer día, frecuentará el blog los próximos meses.

6 comentarios sobre “Caballeros y Brujas: Mi historia personal con Final Fantasy VIII

    1. ¡Gracias por comentar Leaf! ¡Aún te queda una grata sorpresa con Final Fantasy VI antes de llegar a los grandes títulos de PlayStation que son todos un disfrute! ¡Ojalá tuviese tiempo de rejugarlos a sabiendas de que es mi saga de videojuegos favorita! A ver si con suerte caen más remakes y remasters… ¡Un saludo!

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