GameBoy Color y Pokemon Plata

Empiezo está nueva sección del blog para hablar de aquellos videojuegos que han hecho que me comprara una consola y es que, al menos en mi caso, ha sido el deseo de jugar a un determinado juego el que ha hecho que acabará «soltando la gallina» para comprar el hardware necesario para jugarlo. No siempre han sido mis videojuegos favoritos de la consola en cuestión, ni a los que más tiempo de juego he dedicado, pero sin duda han sido juegos que tenían «algo» especial.

Pokemon Plata 2

Aunque que la primera consola que tuve fue la gran PlayStation original no fue un determinado juego lo que motivo su compra, sino más bien la compré (o más bien me compraron) sin mayor motivación que empezar a descubrir el mundo de los videojuegos. En cambio la siguiente consola que tuve, la GameBoy Color, si que tuvo un motivo de peso para su compra: Pokemon Plata. Aunque yo ya había sido cautivado por Pokemon Azul y Pokemon Amarillo de GameBoy y mi idea inicial era jugar a la primera generación de Pokemon, la idea de que lanzaran al mercado una segunda generación con gráficos mejorados, más Pokemon y más aventuras fue la que me acabo convenciendo de la compra.

Pero antes de entrar en materia poneros la siguiente música de fondo…

Supongo que todos los que crecisteis en mi época vivisteis como Pokemon llegó pisando fuerte, más que fuerte, y es que pienso que pocos juegos han tenido un impacto social como lo tuvieron Pokemon Plata y Pokemon Oro. Aprovechando las puertas que habían abierto las anteriores entregas y el anime, acompañado del hecho de que GameBoy Color era la consola portátil del momento, esta segunda generación de Pokemon lo tuvo muy fácil para colarse en las casas de miles de jóvenes de la época.

Y es que Pokemon fue un fenómeno de masas en el que Nintendo encontró su gallina de los huevos de oro. Todo el mundo, hasta el que en su vida tuvo ni ha tenido más interés en el mundo de las consolas, conocía y jugaba a Pokemon. Pokemon consiguió, durante una temporada, romper esa barrera social que agrupaba bajo el peyorativo de «friki» o «geek» a quienes tenían consola y les gustaba jugar a videojuegos haciendo que el mundo de los videojuegos se expandiese y llegase a todo tipo de chavales nunca antes se habían interesado en el mismo o que incluso lo habían criticado. Y más mérito tiene que esto ocurriese tratándose de un juego del género RPG, un género que no es que sea muy popular entre los jugadores en general.

Pokemon Plata 4

¿El éxito de Pokemon? Pienso que fueron muchos factores los que influyeron. Creo que uno de los más importantes es que fue uno de los pioneros al establecer un modelo de juego competitivo de jugador contra jugador a gran escala, algo nunca visto hasta el momento. Y es que una de las claves del éxito de Pokemon era la posibilidad de, a través de Cable Link o de Pokemon Stadium en Nintendo 64, poder no solo intercambiar Pokemon con los demás jugadores sino también poder enfrentarte a ellos en una especie de «pseudo-online» o LAN mejor dicho. Esto prolongaba de forma desmesurada la diversión que podía ofrecer la historia del juego por si sola, dando la sensación típica de los MMORPG de que el juego nunca acaba ya que una vez completada la historia principal podías dedicarte a formar tu equipo Pokemon para enfrentarte a los demás jugadores. Y es que no era raro que fuera de tu círculo de amigos acabases, por ejemplo en una excursión, conociendo a alguien que jugara a Pokemon y acabaseis intercambiando algún Pokemon o haciendo un combate.

Otro factor influyente, y que al menos a mi me fascinaba, era la gran «mitología» que existía detrás de los juegos de Pokemon. Rumores, bugs… eran el pan de cada día en el recreo del colegio. Pensad que en muchas casas, al menos donde yo vivía, en esa época no había Internet y el acceso a la información era mucho más limitado. Esto hacía que gran parte de la información procediese de alguna revista, del boca a boca, de un amigo de un amigo… Y claro, eso daba pie a todo tipo de rumores y «leyendas», ¿quién no recuerda el Santuario de Celebi? ¿O el mítico camión de Mew en Ciudad Carmín? ¿O quien no ha tenido sus más y sus menos con Missigno? ¿Quién no aprendió a clonar porque al primo de un amigo le enseñaron el truco en otra ciudad? Creo que la «mitología» detrás de los juegos de Pokemon daría para toda una entrada del blog.

Pokemon Plata 5

Volviendo al cauce de la entrada y dejando de irme por las ramas, con Pokemon Plata y Pokemon Oro se mejoró notablemente lo que ofrecían los juegos de la primera generación. Este es uno de los casos en el que las segundas partes no son peores que las primeras. Aunque sí que es verdad que se perdió en parte la esencia y la nostalgia de jugar como Ash en los escenarios de la primera temporada del anime (Que sí, que Rojo y Azul y lo que queráis, pero todo el mundo sabía que en el fondo controlabas a Ash en el juego) al mantener a los 151 Pokemon de la primera generación así como ofrecer la posibilidad de jugar en Kanto la segunda parte del juego consiguieren mantener ese enlace con la nostalgia de las primeras entregas. Además, los 100 nuevos Pokemon incluidos no eran muy disonantes con los ya existentes, o al menos daba esa impresión, como si siempre hubiesen estado ahí, a diferencia de lo que hemos visto en posteriores entregas de la saga.

La introducción del color y la mejora gráfica dotaba de vida a los personajes y a los escenarios, haciendo el entorno de juego más agradable que en los juegos previos. Los sprites de los Pokemon parecían más los Pokémon del anime, a diferencia de los juegos de la primera generación en los que algunos sprites dejaban bastante que desear por las limitaciones gráficas.

Pokemon Plata 3

Puedo afirmar que Pokemon Plata ha sido el juego al que más tiempo he dedicado en GameBoy Color y sí, aunque después tuve grandes títulos en la consola que también me aportaron innumerables horas de diversión, se ha mantenido hasta la fecha como mi juego favorito de la consola, tiene esa nostalgia, ese «algo» especial que hace al juego único. Y eso que tampoco conseguí grandes cosas con mis más de 200 horas de juego. Tampoco es que lo pretendiese, logros como conseguir todos los Pokemon (Aunque me quedé bastante cerca, con 230 o así), subir muchos Pokemon al  nivel 100 (Si mal no recuerdo mi Pokemon más poderoso, y mi favorito, era un Poliwrath que no llegó ni al nivel 85) o ser el entrenador más temido del barrio quedaron lejos de mi alcance pero pese a ello Pokemon Plata era muy divertido sin todo esto.

Tal vez esta entrada del blog haya hecho más referencia al fenómeno Pokemon en sí que a Pokemon Plata y Pokemon Oro pero es que estos dos juegos fueron en esencia el fenómeno Pokemon del que hablaré con más detalle en futuras entradas.

Y aquí van mis galardones para Pokemon Plata:

¿Recomiendo “soltar la gallina” para jugar a Pokemon Plata?

Ringo_Approves__by_monieo

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